El papa Francisco recibió la semana pasada a la vicepresidenta, Gabriela Michetti y, según el comunicado oficial de la vicepresidencia, él le pidió que se pusiera especial atención en la desforestación ilegal y en la venta ilimitada de tierras a extranjeros.

Este pedido del Papa, en especial el referido a la venta, cada vez mayor, de tierras a extranjeros, pese a la importancia que el tema tiene para el país y su futuro, no tuvo ni en la prensa, ni en la dirigencia nacional, la repercusión y reacción que el caso amerita.

En la Patagonia, la situación es preocupante y podría verse agravada en los próximos tiempos dada la importancia que la tierra tiene como soporte de explotaciones de energías renovables.

Hoy los campos patagónicos, por generaciones en manos de argentinos, están devaluados por una suma de circunstancias: Por un lado, circunstancias climáticas, por otro la caída del valor del producto lana a lo que se suma la inexistencia de una política nacional agropecuaria para la Región.

Este escenario hace que los campos hayan perdido sus valores y sus actuales propietarios sean vendedores fáciles ante las ofertas que grupos de inversores, extranjeros en su gran mayoría, efectúan para quedarse con espacios terrestres a bajos costos y sobre los cuales montar importantes y rentables campos eólicos.

Un tema y una materia pendiente de analizar en Chubut, la Patagonia y el País.