Por Ricardo Lagiard.

Los ingleses dicen “un toro en una venta de loza”, dando a la expresión un tono aun más impactante. Este y otros tantos aforismos como el del buey corneta, refiriéndose a alguien notable por su desdoro, nos vienen a la mente en estos días de comentarios sobre los cuentos chinos, o mejor dicho, las obras chinas, y las aventuras de ciertos políticos patagónicos desafinados.

Resulta cuanto menos, enojoso, comprobar que mientras Chubut levanta la bandera de la energía limpia, plantando molinos por doquier, nuestros vecinos de Santa Cruz y Río Negro, pretenden ensuciarnos la querida y frágil Patagonia con ideas anticuadas y de dudosa pureza financiera. La vecina del sur, raspando el fondo la lata, pretende recuperarse del caos sacrificando el río y las tierras aledañas con fines hidroeléctricos, mientras que la del norte, luego de los fracasos de la minería, intenta llenar el vacío nada menos que con una usina nuclear.

Los medios y las redes sociales evidencian una fuerte oposición al proyecto rionegrino a la que profundamente adherimos. Y no es para menos. Japón, un país ordenado como pocos, registra varios incidentes nucleares desde 1965, mientras que otros no tanto, como Rusia, con su histórico evento de Chernobyl, de nivel 7 en la escala internacional (1) o Estados Unidos de América, también figuran en la lista con varios casos de riesgo ambiental. Según Richard Schiffman (2), periodista de The Guardian, New York Times y Reuters, luego del accidente de Fukushima, el gobierno japonés cerró sus 54 plantas nucleares, en una demostración de coherencia y protección a sus habitantes. (3) Nuestro país, que también aparece en la lista negra, luego del accidente de 1983, en el que falleció una persona, en mayo de 2017, causó gran alarma al comprobarse el envenenamiento de un gremialista, quedando en evidencia “una violación a los estrictos protocolos -internacionales- de seguridad en la empresa” (Ambito Financiero, 26 de mayo de 2017). (4)

Y, como dice el dicho, “ya que estamos”, recuerdan el tan mentado repositorio de Gastre? Quizás algunos de nuestros jóvenes oyentes ignoren que en 1996, “Un plenario de cinco comisiones de la Cámara de Diputados de la Nación daba potestades a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para decidir el emplazamiento de un «repositorio final para residuos de alta, media y baja actividad»” (5) Esto significa que el Gobierno Nacional (presidencia de Carlos Menem) tomaba a Chubut como un basurero nuclear, “lejos de Buenos Aires” desde donde se sigue manejando el país?

Aún recordamos aquella muy loable reacción de nuestra gente – más de 4000 chubutenses- que viajaron hasta el lugar para rechazar un abuso más de quienes prometen rosas y luego nos dan espinas. Lamentablemente, llevamos ya 200 años de vida independiente en papeles, pero en la realidad, continuamos prisioneros de la pequeñez política. Quizás interese a algún funcionario con temple de prócer proponer la idea de un manejo más deliberativo de la Nación. Tal vez si nos consultaran más antes de firmar o de hablar, errarían menos… y hasta quizás ganarían más votos.

Foto: The Guardian

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(1)https://www.theguardian.com/news/datablog/2011/mar/14/nuclear-power-plant-accidents-list-rank

(2) https://www.theguardian.com/profile/richard-schiffman

(3) http://www.bbc.com/news/world-asia-38390504

(4) http://www.ambito.com/884323-envenenaron-con-radiacion-a-un-dirigente-gremial

(5) http://www.elchubut.com.ar/nota/171454/

(6) https://pixabay.com/en/pointing-finger-hand-pointing-1922074/