La energía mareomotriz que podría ser producida en la Península de Valdés está en la mira para reemplazar a los combustibles no renovables. Pero el lugar más propicio para instalar la usina es un santuario de ballenas francas y la idea sin duda provocará una polémica. Desde hace 45 años, una ley promueve la instalación, pero jamás se implementó.

Las reservas de petróleo, gas y carbón, si bien han sido y siguen siendo una palanca formidable para la economía mundial, paulatinamente se van agotando. Y eso marcará un límite físico para su utilización. Pero además van quedando de lado por el impacto ambiental que produce la explotación de los combustibles fósiles. Eso ha generado una resistencia cultural que está muy arraigada en las nuevas generaciones.

¿Cómo se va a producir energía cuando estos jóvenes alcancen la madurez? Este es el tema crucial del mundo contemporáneo, de cara a los próximos años. Científicos y políticos, historiadores y funcionarios, todos los expertos están discutiendo de qué manera se va a mitigar la producción de gases de efecto invernadero.

También la Argentina del futuro será distinta de la de hoy, en la que el 90 por ciento del consumo energético todavía depende de los combustibles fósiles. La energía hidráulica con un 4 por ciento y la nuclear, que se apunta con el 2 por ciento, participan de un cuadro que se completa con la pequeña participación de la eólica y la solar.

Pero nuestro país podría prescindir perfectamente de los hidrocarburos porque posee todos los recursos renovables que -más temprano que tarde- van a sustituir a los no renovables.

Estamos hablando de la energía hidráulica, de la energía solar y de la energía eólica. Y también de la energía geotérmica -la del calor de la tierra- que tuvo en el país a un defensor incansable que fue el ingeniero Ítalo Simonatto, inolvidable funcionario de YPF.

Pero a todas esas fuentes hay que agregar la mareomotriz, que es la energía que resulta del movimiento de las mareas. La eterna influencia de la Luna sobre el mar produce el movimiento alternativo de pleamar y bajamar, en varios períodos a lo largo del día.

https://www.definicionabc.com/wp-content/uploads/medio-ambiente/Energia-Mareomotriz-sistema.jpgEl primero que habló de energía mareomotríz en la Argentina fue José Oca Balda. Era un capitán de fragata, que en 1915 estaba al comando del buque de transporte “Patagonia”, con el que bordeó el litoral de la provincia de Chubut y llegó a la Península Valdés.

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Actual buque de investigación «Capitán Oca Balda»

La geografía

Repasemos la geografía: Península Valdés (con “s” y sin la preposición “de”) es ese curioso apéndice de 4.000 kilómetros cuadrados. que sale del territorio continental chubutense. unido por una pequeña franja de tierra que se llama Istmo Carlos Ameghino en homenaje al hermano del famoso Florentino. Ese istmo mide 35 kilómetros de largo y siete de ancho, y en su recorrido tiene arriba, al norte, el Golfo San José; debajo, al sur, el Golfo Nuevo. Esa curiosa conformación geográfica le llamó la atención a Oca Balda, quien años después escribió en su libro “Utilización de las mareas del Golfo San José”.

 

https://www.infobae.com/new-resizer/_TACQ5dGY0i9j7y2vxPGsVVidHA=/750x0/filters:quality(100)/arc-anglerfish-arc2-prod-infobae.s3.amazonaws.com/public/AIUJQXXKQBAJZMJ7GQEDJI3JIE.jpegOca Balda -“el Ñato”, como le decían sus amigos- fue un personaje sorprendente. Estudió astronomía, electricidad, derecho internacional, balística y finanzas. Patentó 18 inventos en Argentina y Estados Unidos, tan diversos como una cocina con fuente de energía ambivalente o un lanzador de torpedos con alza para dispersión. En 1934 fundó la revista “Servir”, en la que debutó como periodista Raúl Scalabrini Ortiz. Y fue el ideólogo de la creación de la Flota Mercante del Estado, que luego concretó su amigo el presidente Ramón S. Castillo. También escribió un libro titulado “El último libertador”, en el que manifiesta su admiración por Carlos Pellegrini.

https://http2.mlstatic.com/libro-el-ultimo-libertador-por-jose-a-oca-balda-D_NQ_NP_627376-MLA29615170839_032019-F.jpgDesde Oca Balda en adelante siempre se destacó la ventaja natural que ofrece la singularidad geográfica de la Península Valdés.

Por su parte, el ingeniero Antonio Pedro Federico -una muy respetada autoridad en la materia- señala: “Lo más notable es el hecho de que los niveles del mar a ambos lados no oscilan simultáneamente, sino en forma casi alternativa, ofreciendo cual un fabuloso sube y baja energético, un caudal de potencia y energía que podría superar, esta última, en varias veces la de la Central El Chocón”.

Según explican, el Istmo Carlos Ameghino actúa como un dique natural que embalsa a un lado y al otro el agua de las pleamares y de las bajamares que se alternan en ambos golfos. Por lo tanto, lo que en otros países se logra cerrando las desembocaduras de las bahías con cierres o compuertas, en la Península Valdés lo regala la Naturaleza.

Para ratificarlo, el ingeniero Federico también destaca: “Las mareas en el interior de ambos golfos están desfasadas en el tiempo en un valor de cuatro a seis horas. Es justamente este desfasaje el que produce los desniveles a ambos lados del Istmo, posibilitando la presencia de un aprovechamiento electroenergético.”

“Este desfasaje de mareas, con una diferencia de nivel en las mejores condiciones superior a seis metros y anulándose cuatro veces por día, es una situación excepcional -única en el mundo- que presenta una posibilidad mucho más ventajosa que el cierre de los golfos”, afirma el Dr. Luis Reinaldo Fernández, de MAE Foundation.

Una ley nacional

En 1975 ambas Cámaras del Congreso de la Nación aprueban la Ley 20.956, que se publica en el Boletín Oficial el 25 de junio de ese año. Esta Ley adjudica el estudio de las mareas de la Península Valdés a la Empresa Agua y Energía y determina que las obras deberán comenzar en 1978.

También en 1975 se da a conocer un trabajo del ingeniero Fidel López, con el auspicio de la Fundación Bariloche.

En 1978 el Boletín del Centro de Estudios de la Energía de la UADE publica “Las posibilidades de aprovechamiento mareomotriz en la República Argentina”, una completa recopilación realizada por el ingeniero Antonio Pedro Federico.

En 1984 los ingenieros Zynglermaris y Aiskis elevan su estudio en el Congreso Argentino de Ingeniería Oceánica.

Llegamos al día de hoy

Estamos en 2020. Desde hace 105 años la energía mareomotríz es un proyecto no concretado en Argentina. Muchas grandes obras públicas del país tienen una historia parecida de demoras y postergaciones, y siempre hay espacio para suponer que una transformación de estas características podría afectar intereses vinculados con el mundo de los negocios energéticos. Con la generación de electricidad a partir de un recurso natural renovable, un país -el nuestro, en este caso- no sólo desarrolla su economía sino que además afirma su autonomía política.

Otra circunstancia enfría la posibilidad de que la planta mareomotriz se realice. Y tiene que ver con ese tesoro natural que es Península Valdés, uno de los mejores lugares del planeta para el avistaje de ballenas.

https://www.tangol.com/Fotos/Tours/20130827.Excursion_PuertoMadryn_WhaleWatch.upd.jpgComo escribió la periodista Violeta Moraga: “Las ballenas francas pueden observarse de junio a diciembre, época en que miles de turistas de todas partes se acerca a esta porción de la Patagonia para verlas en plena actividad de apareamiento, reproducción y junto a sus también grandiosas crías.”

La fauna salvaje es protagonista de un espectáculo incesante. Y las estrellas son los lobos y elefantes marinos, pingüinos magallánicos, orcas, toninas overas, toda clase de pájaros. Y las ballenas francas.

La fotografía, el buceo, la cabalgata, la mountain bike, el trekking y -cómo no- la gastronomía son algunas de las atracciones que Península Valdés tiene para los turistas de todo el mundo.

https://www.argentinavision.com/wp-content/uploads/2017/12/argentina-vision-peninsula-valdes-sur-pinguinos-pinguinera-excursiones-02.jpgLos extranjeros disfrutan holgadamente las bellezas naturales y la declinación de nuestra moneda hace que no reparen en la tarifa de ingreso, al pasar el Centro de Visitantes: 130 pesos para los residentes, 430 para los turistas del resto del país y 850 para los extranjeros.

Pero no importa: allí están -en un caleidoscopio inolvidable- La Candelaria y la historia de Juan de la Piedra, el que llegó con los gallegos y los maragatos. Y cruzan los flamencos, sobrevuelan los petreles y disparan las maras.

Un paraíso, un lugar fantástico.

Por algo la UNESCO lo declaró Patrimonio Natural de la Humanidad, en 1999.

¿Se podría construir ahora una usina mareomotriz en Península Valdés, Patrimonio Natural de la Humanidad?

Fuente: Julio Lagos – Infobae