Mario Elvira, Director del Laboratorio de Lanas del INTA Chubut precisó que “desde hace dos zafras y media atrás, hay un crecimiento positivo de la lana que siempre lo ubicamos y referenciamos junto a otros como el petróleo, el algodón, y algunos metales.

Durante el año 2016 todos esos commodities bajaron, y la lana se mantuvo con indicadores positivos, tanto la que se utiliza para la confección de indumentaria, como aquella cuyo destino es de revestimiento de interior de casas y otras construcciones”.

De acuerdo a los análisis que realizan diaria, semanal y mensualmente en el Laboratorio de Lanas ubicado en la capital de la Provincia, uno de los factores clave en la tendencia positiva del precio de la fibra es la situación de sequía que está atravesando Australia – principal productor de lana a nivel mundial – que implicó una fuerte baja en su producción.

“Por otra parte – detalla Elvira – los stocks en los distintos eslabones de la cadena agroindustrial mundial de la lana estaban desabastecidos. No había stock en lanas lavadas, peinadas ni hiladas, entonces se fue acomodando un poco la cadena. Esto impulsó un poco la demanda, y modificó levemente los números para la comercialización de la fibra”

De acuerdo a Elvira, en la actualidad, Australia no tiene perspectivas de crecer en cuanto a lanas, y en los casos de Uruguay y Sudáfrica tampoco hay indicios de “un crecimiento superlativo que modifique la oferta de lana en el mundo, por lo cual es altamente probable que el precio de la lana continúe con buenos valores, y en crecimiento”.

La clave para mantenerse en el eje comercial, con buenos valores, está en la producción de fibras exclusivas que se diferencien en el mercado: “es importante mantener ese perfil, de proveedor mundial de lanas finas. Hay que trabajar especialmente en lanas Merino (de 20-21 micrones) que van indefectiblemente a indumentaria humana, a prendas de vestir que utilizan determinada calidad y finura de fibra”.

“También, a nivel productivo, que los productores se asocien y compartan oportunidades y problemas hace que, de alguna manera, sean más competitivos a nivel comercial. Esto hay que potenciarlo para que podamos cumplir con el objetivo de poner en valor las lanas argentinas finas -y en especial las lanas finas patagónicas, como agregado de valor diferencial-.
Mostrar nuestra identidad como productores ovejeros, hacer cambios y procesos innovadores en la Patagonia que permitan fortalecer la comercialización de nuestras fibras en mercados especializados, y potenciar nuestro lugar como país proveedor de lanas de excelencia.