Desde el Instituto de Conservación de Ballenas (CBI) han reiterado la solicitud realizada por 40 organizaciones latinoamericanas y del Caribe a los países de la región para que expresen a Japón su rechazo frente a  la reanudación de la caza comercial de ballenas.

La moratoria

El 23 de julio de 1982, la Comisión Ballenera Internacional (CBI) aprobó una prohibición internacional a la caza comercial de ballenas, reconocida como “la moratoria”. Gracias a su adopción varias especies de ballenas se salvaron de la extinción y algunas poblaciones pudieron recuperarse. Se estima que 2.9 millones de ballenas fueron cazadas durante el Siglo XX.

Hoy, a más de 3 décadas de la aprobación de la moratoria, Japón ha pasado a ser un pirata del mar al retirarse de la CBI, en vez de respetar la decisión tomada por este foro internacional de avanzar hacia la conservación y uso no letal de las ballenas.

Tras hacerse efectiva su salida de la CBI, el 1 de julio de 2019, Japón abandonó sus programas de cacería científica e inició la caza con fines comerciales en sus aguas territoriales.

Esto deja en evidencia que las más de 15.000 ballenas cazadas supuestamente con fines científicos desde la implementación de la moratoria encubrieron sus fines comerciales, tal cual lo había dictaminado la Corte Internacional de Justicia en el 2014.

Un atropello a la moratoria

La reanudación de la caza comercial, fuera del ámbito de la CBI es una clara violación de la moratoria establecida por este foro internacional, inclusive si la caza se realiza en sus aguas territoriales y Zona Económica Exclusiva.

Por este motivo, el pasado 1 de julio, 40 organizaciones civiles de 12 países de  América Latina y el Caribe  e internacionales dedicadas a la investigación y conservación de biodiversidad marina, solicitaron a los representantes de los gobiernos que integran el Grupo Buenos Aires una acción conjunta en rechazo a la reanudación de las operaciones balleneras de carácter comercial fuera del ámbito de la CBI.

El Grupo Buenos Aires, que está conformado por los países conservacionistas miembros de la CBI, a lo largo de las últimas dos décadas se ha posicionado como el bloque que ejerció la mayor defensa del uso no letal y no extractivo de las ballenas en este foro internacional.

Su pronunciamiento es clave para ejercer la defensa de la moratoria y ratificar lo acordado en la Declaración de Florianópolis, que fuera aprobada en la última reunión plenaria de la CBI en el 2018.

En la nota, las organizaciones expresaron que: “El accionar de Japón es una peligrosa señal de menosprecio al estado de derecho internacional, toda vez que la moratoria se aplica a las aguas nacionales e internacionales y agregan que volver a la caza comercial es una gran amenaza para la conservación de poblaciones y especies de cetáceos, así como socava peligrosamente el estado de derecho internacional en materia de manejo y conservación de la biodiversidad marina”.

Un silencio preocupante

El silencio actual, tanto del Grupo Buenos Aires como de otros países conservacionistas de la CBI , motivó que el Instituto de Conservación de Ballenas, Centro Conservación Cetacea y la Fundación Promar, reiteren la solicitud a los representantes del Grupo Buenos Aires para que expresen en forma urgente su rechazo al gobierno de Japón en nombre de la ciudadanía.

Roxana Schteinbarg, coordinadora del área de incidencia del Instituto de Conservación de Ballenas afirma que: “Si bien el retiro de Japón de la CBI ha liberado las aguas del hemisferio sur de las operaciones balleneras y el Santuario del Océano Austral será respetado, sigue siendo necesario y urgente que nuestros representantes defiendan la moratoria no solo por el futuro de las ballenas y los océanos sino también por el respeto al derecho internacional, dado que con su accionar también viola varias convenciones internacionales, entre ellas la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR)”