Los desechos plásticos que produce el planeta están generando una crisis ecológica que parece indetenible. La “isla de basura” que flota en el océano Pacífico tiene más de un millón y medio de kilómetros cuadrados, la mitad del territorio continental patagónico. A finales de agosto, el Gobierno nacional flexibilizó los requisitos para que la Argentina pueda importar desechos originados en otros países.

Ya no se pide «certificado de inocuidad»

El gobierno nacional modificó dos decretos de 1992 (Decreto 181/92 y 831/92) y sustituyó algunos artículos mediante el Decreto 591/19.

Con fecha 26 de agosto de 2019, y Publicado en el Boletín Oficial el 27 de agosto de 2019, el gobierno estableció que ya no es necesario para importar residuos el certificado de inocuidad sanitaria y/o ambiental, expedido previo al embarque por la autoridad competente del país de origen, y ratificado por la Autoridad de Aplicación, previo al desembarco.

El decreto de Macri señala que “en la práctica resulta de imposible cumplimiento”, por cuanto los países exportadores únicamente emiten constancias indicando que no se consideran residuos peligrosos. De manera que elimina el requisito porque es “innecesaria la presentación de un certificado de origen que acredite la no peligrosidad de los mismos”, dado que por “los avances en la materia, aquellos residuos que han pasado por operaciones adecuadas y suficientes de tratamiento, dejan de ser considerados como tales y actualmente son destinados a un proceso productivo e incluso son comercializados como insumos, materias primas o productos” y que “a nivel mundial se ha avanzado hacia el concepto de la valorización de los residuos por lo que resulta necesario regular el ingreso al país de sustancias u objetos obtenidos de esta manera”.

 

¿Usaremos la basura para producir?

De manera que a partir de ahora sólo estará prohibido importar residuos (basura) de otros países que “no se ajuste a las exigencias y al procedimiento de importación” que dispongan la Secretaría de Ambiente de la PRESIDENCIA DE LA NACIÓN de acuerdo a las siguientes condiciones:

  1. a) Que la sustancia u objeto se utilice para finalidades específicas;
  2. b) Que exista un mercado o una demanda para dicha sustancia u objeto;
  3. c) Que la sustancia u objeto satisfaga los requisitos técnicos para las finalidades específicas, y cumpla la legislación existente y las normas aplicables al producto; y
  4. d) Que el uso de la sustancia u objeto no genere impactos adversos para el ambiente o la salud.

Yo te autorizo, y no te controlo

La Autoridad de Aplicación será la Secretaría de Gobierno de Ambiente y Desarrollo Sustentable y el MINISTERIO DE PRODUCCIÓN Y TRABAJO que “se encuentran facultados para el dictado de las normativas complementarias al presente, las que deberán incluir el universo de mercancías alcanzadas”.

Y además dice que “Quedan excluidas de la prohibición prevista en el artículo 3° de la ley, las fuentes selladas de material radiactivo exportadas para uso medicinal o industrial”.

Firmaron el decreto MACRI, Marcos Peña y Dante Sica

No se respetan reglas

La práctica ausencia de reglas ha hecho de este intercambio trasnacional una de las actividades más contaminantes: millones de toneladas –11,23 millones en 2017, según el servicio estadístico de la ONU– recorren cada año el planeta embarcadas en contenedores de mercancías sin estar sujetos a reglas.

Del primer mundo al tercero

El tránsito de la basura comienza la mayoría de las veces en los países desarrollados que la generan y acaba en Asia –principalmente, en China, Indonesia, Malasia y Filipinas–. Se recicla un porcentaje muy reducido, y sólo un 9% de todo el plástico fabricado desde 1950 ha sido reciclado. La mayor parte termina simplemente abandonado y contaminando la tierra, los ríos y los océanos.

¿Será por esto?

En 2018 el Gobierno chino decidió cerrar casi por completo la puerta a esas basuras importadas, lo que provocó un terremoto internacional. “China se quejaba de que se le enviaban plásticos con residuos tóxicos o que no se podrían reciclar”, Parece que con las restricciones chinas el problema se está trasladando a otros países, y el nuestro, siempre tan ansioso de “inversores”, quiso darle una mano a nuestro principal “aliado estratégico”.

Volvemos a importar basura, señores.

Fuentes: El EconomistaInfobaePeriodismo Popular – Propias