Un VHS apareció a 2.600 metros frente a Puerto Madryn y sorprendió en el streaming del CONICET

Actualidad24/12/2025Sergio BustosSergio Bustos
vhs fondo mar
Un VHS a 2.600 metros de profundidad.

Frente a Puerto Madryn, a unos 2.600 metros de profundidad, el streaming científico del CONICET volvió a regalar una escena inesperada. Durante una inmersión en aguas profundas, las cámaras registraron un casete VHS en el fondo del mar, con una estrella de mar adherida. La imagen circuló rápido en redes y dejó una mezcla de sorpresa y preocupación por lo que significa encontrar residuos humanos en zonas remotas.

El hallazgo se vio en la transmisión en vivo que realizan investigadores del CONICET, la UBA y el Schmidt Ocean Institute desde el buque RV Falkor (too). El ciclo arrancó el 14 de diciembre y sigue durante estas semanas, con exploraciones a lo largo del Mar Argentino. La cobertura incluye sectores frente a las costas de Buenos Aires, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, con ventanas de inmersión que el público puede seguir y comentar.

Antes del VHS, la expedición ya tuvo un primer momento muy comentado: la aparición de otra “estrella culona”, esta vez cerca de Madryn. La escena se volvió uno de los puntos altos del comienzo del streaming y consolidó el interés masivo por estas transmisiones. En esa lógica, el objeto encontrado ahora sumó un giro inesperado, porque no se trató de fauna ni de geología, sino de un resto de consumo humano en un ambiente extremo.


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El casete apareció apoyado sobre el lecho marino, cubierto por sedimentos y con vida encima, como si el tiempo lo integrara al paisaje. La estrella adherida funcionó casi como una “marca” del ecosistema, en una imagen tan curiosa como inquietante. Para los especialistas, el dato fuerte no pasa por lo pintoresco, sino por la evidencia de que los desechos bajan desde la superficie y llegan a profundidades enormes.

Los expertos explicaron que el hallazgo muestra, sin necesidad de exagerar, cómo la basura viaja por corrientes y procesos físicos hasta alcanzar hábitats poco explorados del Mar Argentino. En ese punto, el VHS deja de ser una rareza y se convierte en un indicador. La escena expone que la contaminación no queda en la costa ni en el agua superficial, y que también toca zonas donde la vida se adapta a condiciones muy exigentes.

La campaña actual llega después del fenómeno que generó una expedición anterior, la de mediados de año frente a Mar del Plata, que recibió el Martín Fierro de Oro del Streaming. Ese reconocimiento impulsó todavía más el interés por seguir estas inmersiones en tiempo real. Ahora, la nueva etapa sostiene la misma lógica de mostrar ciencia en vivo, con imágenes continuas, comentarios de especialistas y preguntas del público.


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El proyecto se titula “Vida en los extremos” y busca estudiar ecosistemas que se sostienen gracias a filtraciones de gas metano desde el subsuelo oceánico. En esos ambientes no entra luz solar, la presión sube con cada metro y la temperatura baja de manera marcada. Allí, los organismos se sostienen con estrategias bioquímicas como la quimiosíntesis, un modo de obtener energía que no depende del sol.

Para lograr estas observaciones, el equipo utiliza tecnología de exploración remota, con un vehículo submarino operado a distancia llamado SuBastian. Sus cámaras permiten ver en tiempo real anémonas, estrellas de mar, rayas y organismos gelatinosos que se mueven en un mundo oscuro. Además, el equipo realiza muestreos de plancton para entender cómo se arman las cadenas alimentarias en el océano profundo.

En los últimos días, el streaming también mostró un momento que capturó la atención por completo: un pequeño pulpo a 1.071 metros de profundidad. En la transmisión se escuchó a una científica reaccionar con ternura mientras lo observaba quieto: “Qué bonito. Se queda tranquilito. Estos pulpos tienen ojos muy complejos. No tiene ningún problema de que lo estemos mirando”. La frase, real y dicha al aire, sintetizó por qué estas inmersiones conectan con tanta gente: combinan asombro, conocimiento y una ventana directa a un ambiente casi desconocido.

El VHS, sin embargo, dejó otra lectura. En un mismo cuadro, la vida marina y un objeto de otra época convivieron en silencio en el fondo del mar, como si nada desentonara. Para la ciencia, esa convivencia muestra que la huella humana llega más lejos de lo que muchos imaginan, incluso cuando el paisaje parece intacto desde la costa patagónica.

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