
Seis granadas en el lago Epuyén: rastrillaje, hallazgo final y dudas de origen
Policiales07/01/2026
Sergio Bustos
La aparición de seis granadas en el lago Epuyén activó un operativo preventivo en la costa y abrió una investigación para establecer el origen del material. El último hallazgo se produjo este lunes, durante un rastrillaje coordinado por el GEOP y la División Explosivos de la Provincia, en una jornada con condiciones climáticas favorables. Mientras se sostiene la presencia policial en el sector, la Justicia ordenó medidas para avanzar con peritajes.
El intendente José Contreras explicó que el primer explosivo se detectó el 17 de noviembre, cuando un vecino que realizaba buceo encontró uno de los artefactos. A partir de ese momento, la búsqueda se concentró en la costa del lago, con recorridas planificadas para localizar otros elementos. Según se informó, este lunes el “lago planchado” facilitó la tarea y permitió identificar el sexto objeto.
En el municipio y en la Policía no presentan una única explicación sobre cómo llegaron las granadas al lugar. Contreras dijo que circulan varias hipótesis respecto de por qué el material quedó disperso en la zona costera, sin una confirmación definitiva. En paralelo, el operativo se sostiene con un criterio básico: reducir riesgos ante cualquier contacto accidental en un área de uso público y cercana a espacios municipales.


Una parte de las versiones que se difundieron en las últimas horas apuntó a supuestas intimidaciones contra el intendente, con repercusión en su entorno personal. Contreras negó esa situación y buscó desactivar la preocupación: “Quiero llevar tranquilidad a todos, porque nunca recibimos amenazas de muerte ni mi familia ni yo”, afirmó. También sostuvo que los rumores se originaron en comentarios sobre supuestos carteles en el Parque Municipal Puerto Bonito, y agregó que “estuvimos recorrimos con la Policía y no existen”.
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En cuanto al tipo de material hallado, se indicó que la última granada encontrada corresponde a una granada de práctica. Esa característica resulta relevante para interpretar el conjunto: en el ámbito militar, estos elementos suelen presentarse en kits o “bolsines” de seis unidades, y el hallazgo total coincide con ese número. Esa coincidencia alimenta la presunción de que alguien pudo haber llegado al lugar con un conjunto completo y lo dejó allí por alguna razón que todavía no aparece acreditada.
El estado de conservación también suma datos sobre el tiempo transcurrido. Contreras describió que los artefactos presentan deterioro visible, con señales de corrosión, lo que sugiere permanencia prolongada en el agua. En sus palabras, “están en descomposición y oxidados”, y esa condición hace presumir que “llevaban un buen tiempo” en el lago, según relató.
Aun así, el enfoque de las autoridades no se limita a una evaluación técnica, sino a la prevención en un entorno que frecuenta gente. El municipio dejó presencia policial de manera preventiva en el área donde aparecieron las granadas, y pidió a la población extremar cuidados en el espejo lacustre. Contreras insistió con la necesidad de evitar aproximaciones, sobre todo porque el sector donde se localizaron los artefactos queda lindero a un terreno del parque municipal.
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En medio del operativo, volvió a circular un antecedente de 1993 que forma parte de la memoria local. Se mencionó el vuelco de una lancha de Gendarmería en el lago, durante un traslado de alimentos y mercadería hacia el otro lado, donde se ubicaba una congregación religiosa llamada “Hermanitos del Cristo total”. Ese episodio, según el relato incorporado en la fuente, derivó en la muerte por ahogamiento de gendarmes y reaparece ahora como posible explicación informal sobre materiales que pudieron quedar en el agua.
Sin embargo, en una reunión de este lunes hubo representantes de Gendarmería y, ante la consulta directa sobre si podían existir explosivos vinculados a aquel hecho, la fuerza federal desestimó esa posibilidad. La respuesta, según lo informado, fue que no utilizan ese tipo de granadas y que esas piezas corresponden al Ejército Argentino. Ese punto reorienta la pesquisa hacia el circuito militar, más allá de las versiones que circulan en el ámbito local.
Con ese encuadre, la Fiscalía de la Comarca Andina dio intervención al Ejército para avanzar con el trabajo pericial. El objetivo es determinar a qué división de la fuerza pudo pertenecer el kit de granadas, ya que en algunos casos se puede relevar el número de serie y realizar pericias para trazar su procedencia. Mientras tanto, las autoridades sostienen el criterio de máxima prudencia: evitar el contacto y notificar de inmediato cualquier hallazgo similar.














