
Santa Cruz empieza a juntar sal para el invierno 2026 y prepara insumos para rutas más seguras
Actualidad23/01/2026
REDACCIÓN
La primera etapa del Plan Invernal 2026 ya empezó lejos del asfalto, en una salina. Vialidad Provincial de Santa Cruz puso en marcha la cosecha y el acopio de sal en la Estancia Moy-Aike Grande, con la mira puesta en lo que suele complicar cada temporada: hielo, nieve y rutas que cambian de condición en pocas horas. La decisión apunta a garantizar stock antes de que la demanda crezca, cuando el clima aprieta y las ventanas de trabajo se achican.


El movimiento no se limita a “guardar sal” como un titular suelto. En la práctica, ese insumo sostiene dos herramientas habituales del operativo: por un lado, la elaboración del líquido antihielo; por otro, la preparación de la mezcla de arena y sal que cargan los camiones saleros. Son materiales distintos, con usos distintos, pero con un mismo objetivo: reducir el riesgo cuando la calzada se vuelve resbaladiza y la adherencia baja al mínimo.
En la salina, las tareas se organizan para obtener materia prima en cantidad y con continuidad. El trabajo permite juntar sal para la temporada y, al mismo tiempo, ordenar el acopio para que llegue a tiempo donde se necesita. Esa logística cobra valor cuando el invierno impone restricciones: no siempre se puede producir en el momento, y muchas veces la ruta demanda respuesta inmediata, sin margen para improvisar.
La mezcla de arena y sal aparece como un recurso clásico del invierno patagónico. La arena aporta fricción, mientras la sal ayuda a reducir la formación de hielo en ciertos tramos, sobre todo cuando la temperatura se mantiene baja y la humedad hace lo suyo. En los operativos viales, esa combinación se distribuye con camiones que recorren la red provincial y actúan de manera preventiva o correctiva, según el estado del camino y los reportes.
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El líquido antihielo, en cambio, se piensa más como una herramienta de tratamiento, vinculada a evitar que el hielo se adhiera con tanta facilidad o que se forme en momentos críticos. Su uso se define de acuerdo con la situación de cada corredor y el pronóstico, porque no todas las rutas reaccionan igual. En zonas abiertas, el viento y la acumulación de escarcha juegan su partido; en sectores con sombra o humedad persistente, los riesgos se repiten con frecuencia.
Cuando Vialidad habla de “garantizar la transitabilidad”, el concepto baja a una escena concreta: que un tramo no quede intransitable por horas, que la circulación se sostenga para el transporte y que las emergencias no queden atrapadas por una helada fuerte. En Santa Cruz, el invierno no sorprende por novedad, pero sí por intensidad y por la rapidez con la que puede cambiar la condición de una ruta. En ese cuadro, anticipar insumos sirve para ganar tiempo cuando el escenario se complica.
El comunicado oficial remarca que la sal funciona como “recurso fundamental para garantizar la transitabilidad de las rutas” y para “reforzar la seguridad vial” frente a condiciones adversas. Esa idea se traduce en prevención, sobre todo en días de madrugada fría o nevada intermitente, cuando el pavimento engaña y la visibilidad baja. También se vincula con la operación de equipos y cuadrillas, que necesitan material disponible para responder sin demoras.
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En el mismo mensaje se menciona el acompañamiento del gobernador Claudio Vidal, en línea con políticas públicas orientadas a infraestructura vial y prevención. En términos operativos, esa referencia apunta a sostener la continuidad del plan y de los recursos necesarios para ejecutarlo. El invierno 2026 todavía queda por delante, pero el primer paso ya está en marcha: producir y guardar hoy lo que se necesita cuando el frío no deja margen.













