
La Patagonia se hace presente en Cosquín con Oscar Payaguala, desde la música y la memoria
Chubut27/01/2026
REDACCIÓN
Oscar Payaguala presenta su quinto libro en Cosquín acompañado por músicos patagónicos, en una apuesta cultural que busca sembrar identidad regional más allá del escenario.
En el marco del Cosquín Cultural, la Patagonia volverá a hacerse visible desde un lugar que excede lo musical y se apoya en la memoria, la palabra y el encuentro. Allí, Oscar Payaguala presenta su quinto libro, Memorias de la historia de la Patagonia Musical, una obra que recupera relatos, anécdotas y recorridos de una región que históricamente debió abrirse camino lejos de los grandes centros culturales.
La presentación se realizará en el Centro de Congresos y Convenciones, dentro del Congreso de Cultura que acompaña cada año al festival, un espacio donde la música convive con la reflexión, la lectura y el intercambio de saberes. En ese ámbito, la propuesta patagónica encontró un terreno fértil para compartir historias que no siempre llegan a los escenarios centrales.


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El libro reúne vivencias personales, fragmentos de historia musical y una mirada atravesada por el humor y el lenguaje propio de la región. Según explicó el propio autor durante su paso por #LA17, la obra incluye “relatos, anécdotas, la comicidad que tenemos los patagónicos y un vocabulario de idioma huelche traducido al castellano”, como parte de una búsqueda por preservar la identidad cultural.
La presentación contó con el acompañamiento de músicos y referentes culturales de distintos puntos de la Patagonia, reflejando la amplitud territorial que muchas veces dificulta el trabajo colectivo. Desde la costa hasta la cordillera, las distancias se acortaron en Cosquín a partir de una decisión compartida de estar presentes como región.
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Uno de los moderadores del encuentro fue Diego Aguirre, músico y periodista de Puerto Deseado, quien destacó el recorrido histórico de la música patagónica y las dificultades que implicó su difusión. “Fue un camino bastante duro, no es como en la actualidad. En esa época se volvía mucho más cuesta arriba”, señaló al recordar los inicios de su trayectoria con Las Voces del Sur en la década del noventa.
Aguirre remarcó también el valor simbólico de llegar año tras año a Cosquín, no solo para cantar sino para sostener presencia. “Más importante que subir al escenario es sembrar Patagonia en Cosquín, venir como región, como grupo, y contar todo lo que tenemos para decir”, expresó durante la charla radial.
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Desde otra mirada complementaria, Néstor Chencoman, músico radicado en Bariloche, puso el acento en la dimensión cultural del festival durante el día. “Cosquín se vive muy bien durante el día, con temas poéticos, lecturas, congresos y encuentros culturales”, señaló, destacando la importancia de esos espacios para visibilizar historias y trayectorias que no siempre encuentran lugar en la grilla nocturna.
Chencoman subrayó que el encuentro entre artistas patagónicos no responde solo a una cuestión artística, sino a una estrategia cultural de largo plazo. “Ir juntos como Patagonia completa es más importante que venir individualmente a tocar”, afirmó, al remarcar la necesidad de construir una narrativa regional compartida.
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La obra de Payaguala se inscribe en ese mismo sentido, ya que recorre distintas geografías y voces del sur argentino, evitando miradas fragmentadas. El libro propone una lectura que integra música, memoria y territorio, con historias que permiten comprender la riqueza cultural patagónica desde una perspectiva amplia.
Durante su estadía en Cosquín, Payaguala también recibió un reconocimiento por sus 50 años de trayectoria, un gesto que reafirma el valor de su aporte cultural. “Mañana van a hacer un reconocimiento por Cosquín por 50 años de trayectoria”, comentó, en un clima de reencuentro con colegas y amigos de distintas generaciones.
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La presencia patagónica se completó con músicos de distintas localidades, como Marcelo Falcón, de Comodoro Rivadavia, y otros referentes que, según coincidieron, buscan fortalecer una identidad cultural que durante años quedó relegada en los grandes circuitos nacionales.
Más allá de la presentación puntual del libro, el paso por Cosquín dejó en claro una idea compartida: la Patagonia no solo se expresa desde el escenario, sino también desde los libros, las charlas y los encuentros que permiten sembrar identidad. Una construcción lenta, colectiva y sostenida, que encuentra en estos espacios una oportunidad para proyectarse.

















