
Antes de su gira, BTS ya genera acampes, violencia y tensión política en varios países
Otros Temas01/02/2026
REDACCIÓN
Falta todavía mucho para que BTS suba al escenario en la Argentina, pero el impacto de su llegada ya se siente con fuerza. La sola confirmación de los recitales del 23 y 24 de octubre activó un movimiento masivo que desborda lo musical y empieza a alterar dinámicas sociales, logísticas y de convivencia.


En Buenos Aires, la expectativa por las entradas genera una presión inédita. Sin tickets a la venta ni estadio confirmado, miles de seguidores organizan viajes, reservas y planes de permanencia prolongada en la ciudad. La reprogramación inicial de fechas, que pasó del 22 al 23 de octubre, ya dejó en evidencia el nivel de sensibilidad del público.
Ese clima de ansiedad extrema no quedó solo en la planificación. Un episodio ocurrido en el Barrio Chino porteño mostró hasta dónde puede escalar la tensión. El influencer Spreen, tras afirmar en transmisiones que recibiría entradas gratuitas, quedó envuelto en un violento incidente con fans del grupo. Hubo empujones, golpes y forcejeos hasta que su equipo logró retirarlo del lugar.
Las declaraciones que detonaron el conflicto todavía circulan en redes. “Soy influencer. Me van a regalar una entrada para BTS”, dijo primero. Luego reforzó la provocación: “Si tengo la posibilidad de reclamar mi entrada gratuita, la voy a reclamar”. Para la Army, el fandom del grupo, esas frases representaron una burla directa al esfuerzo que implica conseguir un lugar.
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Lo ocurrido en la Argentina no resulta aislado. En México, donde BTS tocará el 7, 9 y 10 de mayo, la venta de entradas dejó cifras que explican la magnitud del fenómeno. Se agotaron cerca de 140.000 tickets en pocas horas, con más de 2.300.000 personas intentando acceder a la compra. Solo el 6% lo consiguió.
La frustración derivó en denuncias, protestas y un hecho inédito: la intervención directa del poder político. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que envió una carta oficial al primer ministro de Corea del Sur para pedirle que interceda y sume más fechas. Reconoció que aún no obtuvo respuesta.
“El Gobierno tomó cartas en el asunto”, admitió la mandataria mexicana al referirse a un conflicto que excede a los organizadores privados. La logística del tour, con escenarios circulares y montajes complejos, dificulta la posibilidad de agregar conciertos, lo que mantiene la tensión social en niveles altos.
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En paralelo, el caso mexicano dejó consecuencias regulatorias. Las autoridades endurecieron controles sobre las plataformas de venta de entradas, exigieron mayor transparencia en la ocupación de sectores y limitaron los costos de servicio, luego de múltiples quejas por irregularidades.
El fenómeno BTS se replica en cada ciudad anunciada. No responde solo a la música, sino a una combinación de factores: regreso tras cuatro años de ausencia por el servicio militar obligatorio, una gira de 79 fechas, un nuevo disco previsto para el 20 de marzo y una comunidad global hiperconectada.
La banda, integrada por RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jung Kook, construyó un vínculo directo con su público a través de redes, transmisiones y contenidos permanentes. Ese lazo explica por qué cada anuncio genera reacciones inmediatas y, muchas veces, desbordadas.

Según Billboard, la gira podría superar los 1.000 millones de dólares en recaudación total. Sin embargo, el dato económico queda chico frente a otro impacto: la dificultad de gestionar socialmente una expectativa que deja a millones afuera.
Antes de sonar la primera canción, BTS ya expone un escenario complejo. No se trata solo de un recital. Es un fenómeno que tensiona ciudades, pone a prueba sistemas de seguridad y obliga incluso a gobiernos a involucrarse, con una pregunta abierta: cómo contener lo que todavía ni siquiera empezó.














