
Un pesquero español con licencia británica en Malvinas entró a la ZEE frente a Chubut
Chubut04/02/2026
Sergio Bustos
La escena ocurrió mar adentro, pero encendió señales en los sistemas de control de la Prefectura Naval Argentina. Este domingo, el barco pesquero Playa Da Cativa fue detectado durante 45 minutos dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) argentina, frente a Chubut, en un comportamiento que llamó la atención por las maniobras y la velocidad registradas.


Según el monitoreo oficial, el buque se movía en condiciones compatibles con tareas de faena. La detección se dio a la altura del Golfo San Jorge, una zona donde la vigilancia se intensifica por la cercanía permanente de flotas extranjeras que operan al límite de la Milla 200, con movimientos que suelen generar tensión y reclamos recurrentes desde el sector pesquero.
El barco en cuestión es un arrastrero factoría identificado como BP Playa Da Cativa (IMO: 8802349). Tiene bandera del Reino de España y su propietaria es la armadora española Moradiña S.L., un dato que aparece vinculado al historial operativo de la embarcación y a los lugares donde desarrolla habitualmente su actividad.
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Un punto que sumó relevancia al episodio es que, según se informó, 72 horas antes la autoridad marítima ya había advertido y notificado al capitán para que desistiera de continuar operando tan al límite de la Milla 200. Esa comunicación previa marca que el buque venía siendo observado por su comportamiento en el borde del área de jurisdicción argentina.
Pero el elemento que vuelve más sensible el caso es el marco en el que este buque desarrolla su actividad habitual en el Atlántico Sur. El Playa Da Cativa pesca en el área de Islas Malvinas con licencia otorgada por el Reino Unido, un régimen señalado como ilegal por tratarse de un archipiélago argentino ocupado y administrado por un gobierno considerado ilegítimo en ese territorio.
El Playa Da Cativa opera de manera habitual desde el puerto de Montevideo, en Uruguay, una base logística frecuente para embarcaciones extranjeras que se mueven en el Atlántico Sur. En este caso, la armadora Moradiña S.L. tiene sede en Cangas de Morrazo, en la provincia de Pontevedra, España.
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En su propia página web, la empresa declara que pesca en el caladero de las Islas Malvinas y detalla sus especies objetivo. Allí menciona: “MERLUZA (Merluccius hubbsi); MERLUZA DE COLA (Macruronus magallanicus); ROSADA (Geneypterus blanodes); BERTORELLA (Salilota australis) y POTA (Illex Argentinus)”, un listado que muestra el interés económico de esa zona para las flotas industriales.
En el Atlántico Sur, el sistema de permisos de pesca en torno a Malvinas es un punto de conflicto permanente. Se trata de un esquema de licencias y cupos que se otorgan de forma unilateral, y que funciona como un engranaje central para el negocio pesquero en el área de exclusión.
Como se detalla en la información, ese régimen otorga anualmente licencias y cupos de pesca ITQB (Individual Transferable Quota) con vigencia de 25 años. En esa zona, alrededor de 150 embarcaciones están autorizadas a pescar, un número que refleja la escala del movimiento y la presión constante sobre los recursos del mar argentino.
Mientras tanto, la detección del Playa Da Cativa dentro de la ZEE argentina vuelve a poner en primer plano el control de las fronteras marítimas y la vigilancia sobre los movimientos de buques extranjeros. En especial, en un escenario donde la línea de la Milla 200 funciona como límite legal, pero también como un borde frágil donde cualquier maniobra puede transformarse en un episodio político y económico de alto impacto.














