
Una fuga en El Maitén terminó con golpes a la policía, un arma blanca y cuatro detenidos
Policiales08/02/2026
REDACCIÓN
Un control de tránsito derivó en una breve persecución y en un test de alcoholemia que dio 1,16 g/l. En plena intervención, hubo agresiones a efectivos y una joven tomó un arma blanca de 45 cm dentro del auto. La Policía redujo y esposó a cuatro personas.


Lo que arrancó como un control de tránsito de rutina en El Maitén terminó con una escena de tensión que obligó a sumar manos y protocolos en cuestión de segundos. Un Renault Clío rojo frenó la calma del operativo cuando su conductor vio el puesto policial y decidió escapar. La reacción inmediata fue la persecución, corta, pero lo suficientemente intensa como para cambiar el tono del procedimiento.
El personal de la Comisaría Distrito El Maitén, dependiente de la Unidad Regional Esquel, siguió al vehículo cuando tomó dirección hacia la Ruta N° 1 (ex 40). La interceptación se concretó a pocos metros del lugar, según el parte oficial. Esa distancia breve no evitó que el episodio escalara, porque lo que vino después ya no se vinculó solo al tránsito.
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Cuando los efectivos solicitaron la documentación, el conductor no presentó licencia de conducir y mostró signos compatibles con un presunto estado de ebriedad. Para avanzar con una medida formal, se requirió la presencia de la Agencia Provincial de Seguridad Vial. Allí se realizó el test de alcoholemia y el resultado fue positivo: 1,16 g/l.
Con ese número sobre la mesa, el procedimiento tomó un carril claro: el personal informó que se avanzaría con el secuestro del rodado. En controles de este tipo, esa comunicación suele ser el punto de mayor fricción con los ocupantes, sobre todo cuando el vehículo es el elemento central del conflicto. En este caso, la reacción se dio de inmediato y en el mismo lugar de la interceptación.
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Según el relato oficial, en un momento el propietario del auto abrió la puerta e intentó ingresar mientras afirmaba que no permitiría el secuestro. El empleado policial intentó calmarlo, pero el sujeto respondió con un golpe de puño. Esa agresión marcó el salto del operativo: pasó de un trámite vial a una situación con reducción física y esposas.
La escalada no quedó en esa primera agresión. El acompañante del vehículo también intervino, de forma sorpresiva, y golpeó a otro efectivo. En ese punto, el escenario se multiplicó: dos personas reducidas, dos policías involucrados y el resto del grupo alrededor del auto, con un riesgo creciente de desborde.
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En medio de ese caos, una de las mujeres ingresó al interior del Clío y tomó un arma blanca de 45 centímetros. La acción fue observada por una empleada de la sección Canes, que le pidió que entregara el arma. La respuesta, según el parte, fue un ataque directo a la uniformada, lo que obligó a una maniobra rápida de desarme.
El forcejeo terminó con ambas en el piso, en una secuencia que dejó en evidencia lo delicado del momento. Mientras se intentaba controlar esa situación, la otra mujer se abalanzó contra la empleada policial y la tomó del cabello para impedir la aprehensión. La intervención de otra agente de la sección Canes resultó determinante: redujo a las dos mujeres y las esposó.
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El episodio concluyó con cuatro personas detenidas, de acuerdo con la identificación consignada en el parte. Se trata de Fernando Federico F. (27 años), Agustín Leonardo M. (20 años), Cintia Paola M. (25 años) y S.B.M (16 años). La fuente no agrega información sobre medidas posteriores ni sobre el estado de los efectivos, por lo que ese punto queda fuera del relato disponible.














