
Carabelli bicampeón, volvió a imponerse en Rosario y dejó una marca que no muchos logran
Deporte09/02/2026
REDACCIÓN
Rosario volvió a responder cuando el tenis la puso en escena. Durante toda la semana, el Challenger 125 disputado en el Jockey Club mostró canchas con público constante, movimiento fuera del rectángulo de juego y una atmósfera que fue creciendo a medida que el torneo avanzó. El cierre encontró un nombre repetido en lo más alto, pero un contexto que dejó varias lecturas.
En lo estrictamente deportivo, Camilo Ugo Carabelli confirmó su condición de favorito. El primer preclasificado volvió a quedarse con el título y se transformó en bicampeón del certamen, repitiendo una conquista que ya lo había tenido como protagonista en la edición anterior. Su recorrido volvió a sostenerse desde la regularidad y la solidez en los momentos decisivos.


El torneo no se explicó solo desde el campeón. A lo largo de la semana, hubo partidos que quedaron grabados en la memoria de los espectadores. El cruce entre Ugo Carabelli y Facundo Díaz Acosta en octavos ofreció una batalla extendida y cargada de tensión, mientras que el duelo entre Juan Manuel Cerúndolo y Juan Bautista Torres tuvo un desenlace tan dramático como inusual.
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Ese partido mostró a Cerúndolo cerrando el encuentro con un calambre en el cuádriceps izquierdo y un ace sacando de abajo, una imagen que sintetizó el desgaste físico y la creatividad que atravesaron el torneo. Fueron escenas que reforzaron la sensación de que el nivel deportivo estuvo por encima de lo habitual para un Challenger.
Fuera de la cancha, la propuesta acompañó. El Jockey Club de Rosario ofreció instalaciones amplias, con tribunas que se fueron llenando desde el jueves hasta el final del certamen. Además, hubo stands comerciales, un patio de comidas destacado y música en vivo en los sectores aledaños, lo que convirtió la experiencia en algo más que tenis.
La respuesta del público fue uno de los puntos más valorados. Incluso cuando la lluvia obligó a modificar la programación y trasladar partidos a la cancha 1, como ocurrió con el encuentro de Francisco Comesaña, las tribunas volvieron a poblarse y sostuvieron el clima del evento.
Los jugadores también dejaron su mirada. Durante la premiación, Camilo Ugo Carabelli destacó que las tribunas “son gigantes para un torneo Challenger”, una frase que reflejó el impacto que generó el marco. A ese elogio se sumaron Román Burruchaga y Juan Manuel Cerúndolo, quienes remarcaron la organización, la comodidad de la zona de jugadores y la logística general.
La empresa Torneos, a cargo del evento, recibió reconocimientos por la atención a los detalles y la rápida respuesta ante reclamos. Esa capacidad de reacción también fue clave frente al episodio más delicado de la semana, que contrastó con el clima festivo del certamen.
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Algunos jugadores recibieron amenazas telefónicas, un hecho grave que volvió a encender alarmas en el circuito. Tanto Burruchaga como el español Nikolas Sánchez Izquierdo fueron amedrentados con información real sobre sus familiares, en mensajes que buscaban condicionar el resultado de los partidos.
La organización actuó de inmediato. En el caso del español, el encuentro se postergó casi dos horas y se disputó a puertas cerradas. Burruchaga, en tanto, contó con custodia policial permanente y presencia de efectivos a pie de cancha durante los últimos días, para garantizar su seguridad.
Con ese contraste entre lo deportivo y lo extradeportivo, el Challenger de Rosario cerró una semana intensa. El bicampeonato de Ugo Carabelli, una final de alto nivel y un acompañamiento masivo del público terminaron de consolidar a un torneo que ya empezó a construir identidad propia dentro del circuito.














