
16 alcoholemias positivas y una semana de controles que dejó 34 retenciones en Madryn
Chubut09/02/2026
REDACCIÓN
Tránsito registró 16 alcoholemias positivas en la última semana y detectó un caso extremo tras una colisión. También crecen los reclamos por vehículos abandonados en la vía pública.


Un choque con 2,09 g/l en el alcoholímetro volvió a encender alarmas en la calle, no por lo frecuente sino por lo extremo. En una semana donde la mayoría de los positivos aparece por consumos más bajos, el caso se destacó por el nivel detectado y por el riesgo que implica para cualquiera que circula. El dato surgió en la charla con Néstor Siri, coordinador de Tránsito y Transporte, en una entrevista realizada en el programa El Quinto Poder por #LA17.
Siri explicó que en los últimos controles se repetía un patrón: la mayoría de los conductores con alcoholemia positiva no registra niveles altos. Por eso, cuando se encuentra un valor como el de este fin de semana, el resultado impacta incluso dentro del propio área. "No es habitual últimamente", señaló, y aclaró que lo común es detectar consumos por debajo de 1,5 g/l, con personas que suelen minimizar lo que tomaron.
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En ese punto, el funcionario describió una escena que el personal de control escucha casi a diario. Conductores que, al día siguiente, intentan explicar el resultado con frases que se repiten, como si el alcoholímetro exagerara. "La gente suele comentarnos que había bebido un solo vaso", afirmó, y sostuvo que el mensaje es siempre el mismo: si hubo ingesta, no se maneja.
El argumento, además, no se apoya en una cuestión moral sino en una consecuencia concreta que se observa en el asfalto. Siri vinculó buena parte de los siniestros con el consumo, sin importar si el resultado da alto o bajo. "La mayor de los casos está relacionado con una alcoholemia positiva", dijo, y apuntó a la explicación médica que sostiene el criterio de control: "La capacidad de reflejos notoriamente se ve disminuida".
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La semana cerró con números que el área considera significativos para el volumen de circulación de la ciudad. Siri precisó que se registraron 16 alcoholemias positivas y que hubo 34 retenciones entre autos y motos. En esa cuenta, no todo se explica por alcohol: la mayoría de las incautaciones, sostuvo, aparece por faltas administrativas que siguen siendo habituales.
El funcionario enumeró los motivos que se repiten cada fin de semana cuando se frenan vehículos en la vía pública. Licencias inexistentes, seguros vencidos o directamente nunca tramitados aparecen como una constante que complica el control. "Son los motivos por los cuales incautamos los vehículos", expresó, al describir un combo de irregularidades que, en muchos casos, se cruza con conductas de riesgo.
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Sin embargo, la agenda de Tránsito no se reduce a los operativos nocturnos y al alcoholímetro. Siri marcó que una parte importante del trabajo se sostiene por reclamos del vecino y por pedidos puntuales sobre el estado del espacio público. En esa línea, destacó que el retiro de autos abandonados se volvió una tarea permanente, con una demanda que no afloja.
El funcionario evitó dar una cifra cerrada, pero dejó claro que los retiros ya forman un volumen considerable. "No sé si llegamos a los 100, pero tenemos una demanda importante", explicó, y vinculó esa cantidad a la acumulación de pedidos vecinales que llegan por canales municipales. La prioridad, señaló, pasa por responder donde el vecino plantea molestias o riesgos.
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En la entrevista también apareció un aspecto que suele pasar desapercibido para quien solo mira el problema como “un auto tirado”. Siri describió que los vehículos abandonados no solo ocupan espacio, también complican tareas de limpieza y el paso de maquinaria. "Eso no solo obstaculiza, sino que genera un inconveniente", afirmó, al mencionar la dificultad para que trabajen equipos de limpieza y grupos vinculados a la ecología urbana.
El cierre del diagnóstico volvió a una idea de gestión que, según Siri, guía el trabajo cotidiano: sostener el ritmo de intervención para que el problema no crezca. Para el área, la acumulación de autos en la vía pública y los controles de alcoholemia forman parte de la misma lógica: prevenir antes de que el costo lo pague otro. "Es un trabajo que hay que hacerlo de manera constante", resumió, al describir la rutina que sostiene las salidas a la calle.
















