
La edición número 75 del NBA All-Star Game tuvo estreno de formato y un desenlace contundente. En el Intuit Dome, casa de Los Angeles Clippers, el USA Stars dominó de principio a fin y se quedó con el título tras superar 47-21 al Team Stripes.



El espectáculo abandonó el tradicional Este contra Oeste y presentó un triangular con tres equipos: dos integrados por jugadores estadounidenses y uno compuesto por figuras internacionales. Tras los cruces iniciales, la definición dejó frente a frente a Stars y Stripes, con un contraste marcado en energía y dinámica.
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El conjunto campeón estuvo integrado por jóvenes figuras que impusieron ritmo desde el salto inicial. Anthony Edwards asumió el liderazgo ofensivo y se llevó el premio al MVP después de encabezar la producción anotadora con determinación. Su agresividad para atacar el aro marcó el pulso de la noche.
A su lado, Tyrese Maxey y Cade Cunningham acompañaron con intensidad y eficacia. El tridente encontró espacios con velocidad en transición y castigó cada desajuste defensivo. La diferencia se amplió rápidamente y dejó el partido sin suspenso.
Del otro lado, el Team Stripes reunió nombres de peso, pero nunca logró acomodarse al trámite. LeBron James, Kawhi Leonard y Kevin Durant intentaron equilibrar el desarrollo con destellos individuales que no alcanzaron para frenar el vendaval juvenil.
El dominio del USA Stars se extendió en ambos costados de la cancha. Presionó líneas de pase, aceleró cada recuperación y transformó la exhibición en una muestra de frescura generacional. El marcador final, 47-21, reflejó una diferencia poco habitual incluso para un evento de carácter festivo.
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La noche también dejó un capítulo histórico en el Concurso de Triples. Damian Lillard conquistó su tercer título en la especialidad y se sumó a Larry Bird y Craig Hodges como los únicos jugadores con esa marca.
El formato triangular incluyó además a un equipo World con figuras como Giannis Antetokounmpo, Luka Dončić, Nikola Jokić y Victor Wembanyama, entre otros. La combinación de talentos globales reforzó el carácter internacional que hoy atraviesa a la liga.
La NBA apostó por renovar su evento más emblemático y encontró una final definida por la velocidad y la potencia de una nueva camada. En Inglewood, el espectáculo tuvo luces, récords y un campeón que impuso condiciones sin discusión.













