La investigación judicial en Puerto Iguazú se concentra por estas horas en reconstruir cómo se produjo el ataque armado que terminó con la vida de José Suzuki, un empresario de 60 años, dentro de su propio predio. La escena quedó bajo análisis pericial tras una madrugada marcada por disparos y confusión. La Justicia intenta establecer cuántas personas participaron y con qué armas.
El caso quedó en manos del juez de Instrucción Martín Brites, quien espera los primeros datos formales del sumario elaborado por la Comisaría Cuarta de la Unidad Regional V. En paralelo, peritos de la Policía Científica levantaron elementos balísticos que podrían ser determinantes. La hipótesis principal apunta a un intento de robo con una respuesta letal.
Uno de los puntos centrales para los investigadores es el tipo de proyectil que impactó en la víctima. Según se informó, la bala habría correspondido a un arma calibre 9 milímetros, con trayectoria de ingreso por el pecho y salida por la espalda. Ese dato abre interrogantes sobre el armamento utilizado y la violencia del ataque.


En el lugar se recogieron tres vainas servidas y también se halló un calibre 22, además de plomo del mismo tipo. Esa combinación de calibres quedó incorporada al expediente y alimenta la posibilidad de que haya participado más de un arma. La escena ocurrió dentro de un predio con cinco cabañas, un espacio que ahora es clave para el análisis judicial.
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Suzuki vivía en Iguazú y estaba al frente de un comercio vinculado al despacho y traslado de encomiendas de la firma Crucero Cargo. Su entorno inmediato aportó detalles sobre lo que se escuchó esa madrugada. La propiedad se ubica en el barrio Santa Rosa, sobre la calle Violeta de los Alpes.
El empresario llegó a comunicarse con el sereno de una firma de encomiendas, un hombre de 38 años, luego de escuchar la alarma de uno de los inmuebles. Ese intercambio se realizó por WhatsApp y derivó en que Suzuki se acercara a verificar lo que ocurría. Fue en ese contexto cuando se desató la secuencia de disparos.
Tras recibir el impacto en el tórax, el hombre fue trasladado de urgencia al Hospital Marta Schwarz. Allí, el personal médico constató su fallecimiento a causa de un shock hipovolémico. La noticia generó un fuerte despliegue policial durante las horas posteriores.
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La esposa de la víctima, una ciudadana china de 55 años, relató que dormía cuando escuchó las detonaciones. Al llegar al lugar donde estaba herido su marido, él alcanzó a decirle: “Eran cuatro chorros con la cara tapada”. Esa frase quedó incorporada como uno de los testimonios principales del expediente.
Los investigadores sostienen que al menos cuatro personas habrían participado del intento de robo. La búsqueda ahora se orienta a identificar movimientos previos, posibles vías de escape y si el predio contaba con registros adicionales de seguridad. Cada elemento recogido en el lugar puede aportar una pieza más para esclarecer el ataque.
Mientras avanza la recolección de pruebas, la causa permanece abierta y bajo reserva parcial. El crimen expone la violencia con la que operan ciertos grupos delictivos incluso dentro de propiedades privadas. La Justicia busca determinar responsabilidades concretas y establecer cómo se desarrolló el ingreso de los agresores.










