
Cosechan a pérdida y cobran en cuotas mientras la yerba sube en góndola
Actualidad18/02/2026
REDACCIÓNUn informe revela que los productores reciben solo el 11% del precio final. Con costos muy por encima del valor pagado, el rojo se profundiza.

El paquete de yerba mate que llega a la mesa de los argentinos esconde una brecha cada vez más profunda entre lo que paga el consumidor y lo que recibe quien la produce. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), los productores hoy perciben apenas el 11% del precio final en góndola, el nivel más bajo desde 2019.
El dato cobra mayor dimensión si se lo contrasta con el contexto general del sector. Las exportaciones alcanzan niveles históricos y el consumo interno muestra una leve recuperación, pero la rentabilidad del eslabón primario sigue en caída. La ecuación económica no cierra para quienes cosechan la hoja verde.


A diciembre de 2025, el precio máximo abonado por kilo de hoja verde rondó los $180, mientras que el costo de producción estimado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) ascendió a $424. La diferencia implica una pérdida neta de al menos $244 por kilo cosechado, lo que representa un desfase del 136% respecto del valor efectivamente percibido.
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Ese rojo persistente explica parte de la retracción del 9,9% interanual en el procesamiento de hoja verde durante 2025. En total, se procesaron 889,3 millones de kilogramos, una cifra que refleja el impacto directo de la crisis sobre la actividad primaria.
A la brecha entre costos y precios se suma otro factor que agrava la situación: las condiciones de pago. En promedio, los productores cobran apenas el 50% al contado y el resto en cuotas que pueden extenderse hasta 120 días. En un escenario con aumento de cheques rechazados y mayores dificultades de financiamiento, la espera se convierte en otro costo invisible.
El informe del CEPA vincula este deterioro con la eliminación de los precios de referencia dispuesta por el DNU 70/2023, que quitó al INYM la facultad de fijar valores de arbitraje. Sin ese mecanismo, el mercado quedó librado a la negociación directa entre partes con poder muy desigual.
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La industria yerbatera presenta un alto grado de concentración: apenas diez empresas concentran el 74% del mercado. En ese contexto, las firmas lograron mantener los precios en góndola por debajo de la inflación, pero el ajuste se trasladó casi exclusivamente hacia el productor.
El resultado es un esquema donde el consumidor paga un valor que no refleja el ingreso real del eslabón primario. Mientras la cadena exportadora exhibe cifras récord y el consumo doméstico repunta lentamente, el productor enfrenta márgenes negativos y financiamiento restringido.
La crisis yerbatera expone así una tensión estructural en la cadena de valor. El mate sigue presente en millones de hogares, pero quienes sostienen la producción denuncian que hoy cosechan a pérdida y cobran tarde, en un mercado cada vez más concentrado.













