
El movimiento sorprendió a vecinos de Mar del Plata y localidades cercanas a primera hora. Inpres midió magnitud 4,9 y ubicó el epicentro mar adentro.

El temblor no llegó con sirenas ni avisos, llegó con señales mínimas dentro de las casas. En varios barrios de Mar del Plata, vecinos contaron vibraciones en vidrios y un leve desplazamiento de muebles. Algunos describieron también camas que se movieron, en una mañana que arrancó con desconcierto.
Al principio, muchos lo asociaron con algo cotidiano y terrestre. Varios creyeron que pasaba un vehículo pesado o que una estructura “trabajaba” por el viento o el desgaste. La diferencia la marcó la simultaneidad: el mismo relato apareció, casi al mismo tiempo, en distintos puntos de la ciudad.


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Esa coincidencia empujó el fenómeno a las redes sociales, donde se multiplicaron mensajes y consultas. Hubo menciones desde Miramar y Sierra de los Padres, lo que amplió el mapa de percepción más allá del centro. Con el correr de los minutos, la pregunta dejó de ser “qué fue” y pasó a ser “dónde fue”.
La confirmación técnica llegó desde el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) y cerró la especulación. El organismo informó que el evento alcanzó magnitud 4,9 y se registró a las 8:15:37 de este jueves 19 de febrero. A partir de ese dato, el temblor quedó asentado como un sismo real y medido, no como una sensación aislada.
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El epicentro, según los datos oficiales difundidos, quedó en el mar, a 151 kilómetros al sur de Mar del Plata. El mismo reporte lo ubicó también a 160 kilómetros al sudeste de Necochea y a 282 kilómetros al sudeste de Tandil, con coordenadas -39.328 de latitud y -57.183 de longitud. La ubicación marítima ayudó a explicar por qué se sintió, pero no dejó daños a simple vista.
Otro dato que aportó lectura fue la profundidad informada: 9 kilómetros. En sismos de este tipo, esa variable suele influir en cuánto se percibe el movimiento en la superficie, aun cuando la magnitud no resulte extrema. En este caso, el número se volvió una pieza central para entender la sensación extendida en distintos puntos.
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El episodio también activó una instancia que el Inpres usa para completar el análisis: el relevamiento de intensidad a partir de reportes ciudadanos. El organismo recibe información de la población para ajustar el mapa de percepción y darle forma al dato técnico posterior. En su sitio oficial, Inpres mantiene habilitadas herramientas para que quienes sintieron un evento informen su experiencia y ubicación.
En el sur bonaerense, los sismos no forman parte del paisaje habitual como ocurre en zonas andinas del país. Aun así, la región puede registrar movimientos de baja o moderada magnitud por dinámicas geológicas profundas o ajustes del lecho marino, tal como se menciona en el propio contexto del informe. Por eso, el temblor sorprendió tanto: no solo por la hora, también por la rareza del escenario.
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Hasta el momento, según el reporte difundido, no aparecieron registros de daños materiales ni de personas heridas en Mar del Plata ni en localidades cercanas. La sorpresa inicial se sostuvo en lo doméstico y en lo perceptible, más que en consecuencias visibles. Con el procesamiento de intensidad en marcha, el episodio queda en manos del seguimiento técnico y de los aportes ciudadanos que permitan delimitar con precisión dónde y cómo se sintió.
Fuente: Mi 8, Inpres.

















