
Bajo acatamiento al paro: la mayoría de los locales levantaron las persianas
Actualidad19/02/2026
REDACCIÓNRelevamientos privados indican baja adhesión en el sector mercantil y ausentismo menor al 25%. La falta de transporte afectó más que el cierre de locales.

La postal del paro general no fue la de persianas bajas en masa, sino la de locales abiertos con menos clientes. En la mayoría de las ciudades del país, los comercios decidieron sostener la actividad pese a la medida de fuerza, aunque la circulación reducida dejó cajas más livianas que de costumbre.
Según relevamientos de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA) y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la adhesión en el sector mercantil resultó baja. El ausentismo rondó el 25% en el Área Metropolitana y quedó por debajo del 20% en el interior del país. En varias provincias, la apertura comercial se acercó al 100%.


En la Ciudad de Buenos Aires, FECOBA estimó que solo el 12% de los locales permaneció cerrado. El impacto se concentró en zonas que dependen del flujo del transporte público. Fabián Castillo, titular de la entidad, explicó: “hemos detectado que los lugares donde la mayoría de los locales permanecieron cerrados son los que trabajan con el flujo de pasajeros de transporte público, estaciones de trenes y centros de trasbordo”.
La decisión de abrir estuvo atravesada por la situación económica. Desde la federación remarcaron que “la resentida actividad económica no da margen para plegarse al paro y perder un día de ventas. Venimos de varios días feriados y lo que se necesita es abrir para vender”. El mensaje sintetiza la lógica que predominó en el sector durante la jornada.
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El principal condicionante no fue la voluntad de adherir o no, sino la paralización del transporte. Colectivos, trenes y subtes detenidos redujeron la movilidad y limitaron la llegada de clientes. “Empresas y comercios que no adhirieron” igual vieron afectada su operatoria por la dificultad de traslado de empleados y consumidores.
En la provincia de Buenos Aires, ciudades como La Plata reportaron apertura total, aunque con menos circulación en la calle. En distritos del interior bonaerense la actividad se mantuvo con normalidad, mientras bancos y administración pública cerraron. El patrón se repitió en distintos puntos del país.
En la Patagonia, por ejemplo, en Comodoro Rivadavia los comercios funcionaron en su totalidad pese a la ausencia de transporte y bancos. En la Comarca Andina la actividad comercial se desarrolló con normalidad. En Córdoba capital, la apertura fue amplia, pero el movimiento de público resultó escaso.
En el noreste y noroeste argentino, provincias como Corrientes, Misiones, Tucumán y Santiago del Estero registraron comercio abierto casi en su totalidad. En algunos casos, la administración pública no trabajó y los bancos permanecieron cerrados, lo que acentuó la imagen de contraste entre sector público y privado.
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En Santa Fe también hubo diferencias internas. En Rosario, el 98% de los comercios abrió sus puertas, aunque la falta de transporte afectó el flujo habitual. En la capital provincial la actividad fue parcial, pero lejos de una paralización total.
Los shoppings y grandes superficies operaron casi al 100% en varias ciudades, con algunas demoras en la apertura. En plazas como Jujuy, Salta, Tucumán, Mendoza y Mar del Plata la atención se sostuvo con normalidad, aunque en ciertos casos las entregas a domicilio se interrumpieron por cuestiones logísticas.
El balance final muestra que el comercio optó por sostener la actividad en un contexto económico ajustado. La caída de ventas respondió más a la menor circulación que a un cierre masivo de locales. En un escenario de consumo retraído y tras varios feriados consecutivos, la prioridad fue abrir, incluso en una jornada atravesada por el paro general.














