La CGT se mueve antes del viernes y apunta al Senado por la reforma laboral

Política23/02/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La central obrera reúne a su mesa chica en la previa del debate clave. Anticipa presión política a los senadores y descarta, por ahora, un paro.

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La CGT volverá a sentarse esta semana con un ojo puesto en el Senado y el otro en la calle. La conducción sindical convocó a su mesa chica para el miércoles, en la antesala de la sesión del viernes donde se tratará la reforma laboral, un proyecto que genera fuerte rechazo en la central obrera.

El encuentro todavía no tiene lugar ni horario confirmados, pero el objetivo está claro. La dirigencia evaluará el escenario político previo a la votación y definirá cómo reaccionar si el oficialismo consigue los votos necesarios. En el sindicalismo dan por descontado que el proyecto avanzará y ya hablan de consecuencias.

Desde la conducción anticipan que, si la reforma se aprueba, buscarán hacerle pagar el “costo político” a los senadores que acompañen la iniciativa. La estrategia no pasa, al menos por ahora, por una convocatoria inmediata a la calle. El análisis interno apunta a medir fuerzas antes de cualquier movimiento que implique desgaste.


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En ese marco, dentro de la central coinciden en que “no hay contexto para una nueva medida de fuerza”. La definición marca un límite concreto a la posibilidad de un paro general en lo inmediato, pese al malestar que atraviesa a varios gremios. El diagnóstico combina el clima social, la situación económica y el impacto real que podría tener una protesta masiva.

La conducción cegetista ratificará, en cambio, el camino judicial. La intención es “accionar en tribunales” contra los artículos que consideren inconstitucionales, especialmente aquellos vinculados al derecho a huelga. Para la central, el impedimento o restricción de esa herramienta vulnera garantías básicas de la actividad sindical.

El debate no se agota en el recinto. Puertas adentro, los referentes sindicales también analizan el humor social y la capacidad de movilización. “Veremos qué se puede interpretar del malestar en la calle, pero no vamos a gastar recursos en medidas de acción directa”, señalaron desde la mesa de conducción.

La figura de Jorge Sola, cosecretario general de la CGT, aparece como una de las voces que sintetiza esa postura prudente. El sindicalismo busca mostrarse activo sin precipitarse en una escalada que, entienden, podría diluir su poder de presión si no encuentra eco suficiente.


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El tratamiento en el Senado será el punto de inflexión inmediato. El viernes se pondrá en juego no solo el contenido de la reforma laboral, sino también el vínculo entre la central obrera y los bloques que decidan acompañarla. La CGT, mientras tanto, afina su estrategia en un equilibrio delicado entre la confrontación política y la cautela operativa.

En las próximas horas quedará definido el tono final del mensaje sindical. Lo que ya está claro es que la central no piensa quedar al margen del debate y que, si el proyecto avanza, el conflicto se trasladará del recinto a los tribunales y al terreno político.

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