
La Academia jugó casi todo el partido en inferioridad numérica, sufrió el golpe en el complemento y lo empató de cabeza en el Cilindro.

El Cilindro de Avellaneda vivió un partido que cambió antes de tiempo y que obligó a Racing a jugar con el corazón en la mano. La expulsión temprana modificó el libreto, inclinó la cancha y forzó a la Academia a resistir, replegarse y esperar su momento. En ese escenario, el empate 1-1 ante Independiente Rivadavia dejó sensaciones mezcladas pero un dato concreto: el equipo se sostuvo en zona de clasificación.
El quiebre llegó a los 31 minutos del primer tiempo, cuando el árbitro Darío Herrera mostró la segunda amarilla a Matko Miljevic tras dos planchazos por llegada tarde. La roja dejó a Racing con uno menos en un tramo largo del partido y cambió la dinámica de posesión y presión. Desde ese momento, el local debió ajustar líneas y priorizar el orden defensivo.


Antes de esa jugada, Racing había trabajado bien la pelota y se había instalado en campo rival. Mostró intención y circulación, con presencia en territorio mendocino, aunque sin romper del todo el cerrojo defensivo. Independiente Rivadavia, dirigido por Alfredo Berti, se sostuvo firme atrás y buscó salir rápido con el colombiano Sebastián Villa, aunque en ese tramo no generó peligro real sobre Facundo Cambeses.
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Con la ventaja numérica, la visita adelantó líneas y empujó al equipo de Gustavo Costas contra su propio arco. Villa empezó a ganar metros por la banda y el equipo mendocino presionó alto, decidido a aprovechar el hombre de más. Racing se replegó y buscó aguantar el cero hasta el descanso.
El golpe llegó en el complemento, en una jugada que nació de un error propio. Tras un córner mal ejecutado por el local, Independiente Rivadavia salió rápido de contraataque. Villa condujo y Gonzalo Ríos habilitó a Matías Fernández, que definió cruzado a los 8 minutos del segundo tiempo para poner el 1-0.
Con el resultado en contra y un jugador menos, la Academia quedó ante un escenario complejo. Sin embargo, sostuvo el orden y, pese al desgaste, no se desarmó. La visita trabajó mucho en campo rival y se acercó con insistencia, aunque sin ampliar la diferencia.
El equipo de Costas movió el banco y buscó variantes para recuperar profundidad. Ingresaron Baltasar Rodríguez, Matías Zaracho y más tarde Duvan Vergara, intentando ganar frescura y peso ofensivo. El empuje se sostuvo hasta que llegó la pelota parada que cambió la historia.
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A los 33 minutos del complemento, Gabriel Rojas lanzó un centro preciso desde un tiro de esquina. En el área apareció Tomás Conechny, que conectó de cabeza y marcó el empate. El Cilindro reaccionó con alivio y Racing encontró premio a su resistencia.
En el tramo final, el local intentó ir por más, aunque el desgaste físico se hizo sentir. Independiente Rivadavia también movió piezas, con ingresos como los de Rodrigo Atencio y Victorio Ramis, para sostener el resultado. El empate terminó sellado en un partido que tuvo tensión, roce y un trámite condicionado desde temprano.
Con este resultado, Racing suma un punto que lo ubica en el último escalón de clasificación a los playoffs del Torneo Apertura, en una tabla ajustada donde cada unidad pesa. No fue el partido ideal ni el desarrollo más cómodo, pero la reacción con diez jugadores le permitió rescatar algo más que un resultado: mantener viva la pelea.















