
La correinte empujó a tres chicos mar adentro y activó dos rescates en una hora
Chubut01/03/2026
REDACCIÓNLas corrientes fuertes complicaron la vuelta a la orilla en Playa Unión y obligaron a dos intervenciones seguidas del cuerpo de Guardavidas. Dos niños de Trelew y un adolescente de Rawson salieron ilesos, pero con susto.

La tarde en Playa Unión dejó una escena repetida en pocos minutos: chicos que entraron al agua y, de golpe, quedaron lejos de la costa sin poder cortar la fuerza de la corriente. En ese contexto, el cuerpo de Guardavidas concretó dos rescates consecutivos que evitaron un desenlace peor. El dato no se explica solo con una cifra: fueron tres menores y dos puestos activados casi sin pausa.
El primer aviso que encendió la alarma operativa llegó en el área del Puesto 5, cuando el mar empezó a llevarse hacia adentro a dos niños. Tenían 8 y 9 años y eran de Trelew, y la corriente los arrastró mar adentro en cuestión de instantes. La respuesta se montó con ingreso al agua y elementos de rescate, con una maniobra orientada a cortar el desplazamiento y volver a una zona controlable.


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En esa intervención, los guardavidas lograron alcanzarlos y acompañarlos hasta un sector de menor profundidad para completar la extracción con seguridad. El operativo evitó que la desesperación de los chicos se transformara en un riesgo mayor. Ya en la orilla, el estado general resultó bueno, aunque el susto quedó a la vista.
En el rescate del Puesto 5 participaron Gonzalo Linares, Jesús González, Facundo Gómez y Mauro Triviño, un dato que muestra que la reacción no quedó en una sola persona sino en un equipo que se repartió tareas. La coordinación se vio en el traslado hacia menor profundidad y en la salida sin lesiones. La secuencia, además, dejó expuesta la dificultad de algunos bañistas para leer cuándo una corriente empieza a ganarles.
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Mientras todavía se procesaba ese primer episodio, una segunda situación exigió volver al agua en otra zona de la playa. Cerca de las 16:20, el personal intervino en el Puesto 4 por un adolescente que no lograba regresar por sus propios medios. La rapidez importó tanto como el criterio: no se trató de una escena aislada, sino de una tarde marcada por corrientes que empujaban con insistencia.
El adolescente tenía 14 años, se llama Elías y vive en el barrio 3 de Abril de Rawson, según la información del operativo. Presentó dificultades para salir y necesitó asistencia para cortar el esfuerzo inútil contra el agua. La maniobra se resolvió con acompañamiento hasta una zona de menor profundidad, en línea con la lógica del primer rescate.
Tras la evaluación en la orilla, el parte indicó que se encontraba en buen estado general y que no requirió atención médica. En ese operativo trabajaron Mauro Triviño y el guardavidas Santibáñez, lo que marca continuidad de personal entre ambos hechos y un despliegue que se sostuvo en poco tiempo. Dos rescates en una hora ponen el foco en el contexto, no solo en los nombres.
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El hilo que une los dos episodios no es la casualidad, sino la presencia de corrientes de resaca y la percepción tardía del peligro por parte de quienes estaban dentro del agua. En la práctica, cuando el mar “tira” hacia adentro, el cansancio aparece rápido y la orilla se vuelve una meta que se aleja. La diferencia entre un susto y una tragedia suele estar en segundos y en la lectura profesional del escenario del agua.
Desde el cuerpo de Guardavidas, el mensaje para evitar que se repita el mismo cuadro apuntó a la conducta en la playa y al respeto de las señales. “La importancia de respetar las banderas y las indicaciones del personal” quedó como recordatorio directo ante “la presencia de corrientes de resaca”, según remarcaron tras los operativos. La recomendación no se dice por protocolo: se sostiene en intervenciones concretas como las de esta tarde.















