
María y José Peña piden que las audiencias comiencen cuanto antes y esperan que en el debate los acusados digan qué pasó y dónde está su hijo.

En la casa familiar de Nueve de Julio, en Corrientes, el tiempo no corre igual que en el resto del país. Pasaron más de 20 meses desde la desaparición de Loan Danilo Peña y la espera judicial se convirtió en una carga diaria para sus padres. Sentados en el living donde conviven con la ausencia, María Noguera y José Peña volvieron a pedir que el proceso avance sin más demoras.
“El juicio se realice lo antes posible”, reclamaron ante la Justicia, convencidos de que el debate oral puede marcar un punto de quiebre en la causa. Para ellos, ese momento representa la posibilidad de escuchar a los acusados frente a un tribunal. Creen que allí podrían aparecer respuestas que hasta ahora no llegaron.


María describió el malestar que arrastran desde la última audiencia. “Fue muy incómodo lo que pasó el viernes. Si el juicio inicia en octubre, son ocho meses más en los cuales seguimos sin saber qué pasó y nosotros creemos que en el debate es donde van a hablar, por eso pedimos que sea lo antes posible”, sostuvo. La frase resume la sensación de desgaste que atraviesa a toda la familia.
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El pedido de elevación a juicio se concretó a comienzos de junio del año pasado. Desde entonces, la definición sobre la fecha se dilata mientras el expediente continúa su curso formal. Para los padres, cada mes adicional significa prolongar una incertidumbre que comenzó el 13 de junio de 2024.
En el debate oral serán juzgados 17 procesados. Siete de ellos están imputados en la causa principal por la sustracción y ocultamiento: Laudelina Peña, Walter Maciel, Victoria Caillava, Carlos Pérez, Mónica Millapi, Antonio Benítez y Daniel Ramírez. El resto enfrenta cargos vinculados a otras líneas de investigación derivadas del caso.
María explicó que la querella solicitó un adelantamiento del juicio, aunque todavía no existe una confirmación oficial. “Se pidió adelantamiento al juicio, pero todavía no se sabe cuándo va a realizarse; en algunos días, supuestamente, habría alguna novedad”, señaló. Esa posible definición mantiene en vilo a la familia.
Más allá de los tiempos procesales, el objetivo central sigue siendo el mismo. “Hay mucho por discutir”, planteó María, y remarcó que necesitan saber “dónde está y en qué condición” se encuentra Loan. La expectativa está puesta en que el juicio permita reconstruir qué ocurrió y cuál fue el rol de cada imputado.
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Durante una de las audiencias también surgió una controversia simbólica. En un primer momento se rechazó que los padres asistieran con remeras que llevan la cara del niño, aunque tras un reclamo de la querella la decisión se revisó. “El fiscal nos dijo que para el juicio nos lo van a permitir tras el pedido”, contó María.
José, por su parte, anticipó cómo imagina el momento de estar frente a los acusados. Dijo que espera que sea “tranquilo” y que traiga “novedades de qué pasó, qué hicieron y dónde está” su hijo. La familia intenta sostener la serenidad en medio de un proceso que aún no ofrece certezas.
El reclamo final no cambia con el paso de los meses. “Necesitamos que todo termine ya y que Loan esté acá con nosotros”, expresó José. Mientras la Justicia define fechas y plazos, en esa casa de Corrientes la espera continúa marcada por una ausencia que no encuentra respuesta.















