
“Lo dejaron de buscar”: el dolor de la esposa del tripulante del Heleno A
Chubut05/03/2026
Sergio BustosEl hundimiento del pesquero Heleno A dejó una familia atravesada por la incertidumbre y el dolor. Mientras la investigación judicial intenta reconstruir lo ocurrido, la historia del tripulante de Puerto Madryn que sigue desaparecido, expone el costado más íntimo de la tragedia: la espera, la falta de respuestas y el impacto que el hecho provocó en su hogar.

Su esposa, Karina Cimbaro, relató que la familia recibió recientemente la confirmación de que el operativo de búsqueda fue cerrado. La comunicación llegó luego de varios días de rastrillajes en la zona donde se produjo el naufragio. Desde ese momento, la causa quedó en manos de la Fiscalía Federal de Viedma, que analiza las circunstancias del hundimiento.
Según le informaron desde Prefectura, el casco del barco fue localizado en el fondo del mar. La detección se realizó con sondas y equipos robóticos que permitieron ubicar la embarcación hundida a gran profundidad. “Nos avisaron que se daban por finalizados los rastrillajes porque ya pasaron muchos días y no hay posibilidad de hallar a mi esposo con vida. Lo dejaron de buscar y el caso pasó a la Fiscalía Federal de Viedma”, contó.


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El hallazgo del buque tampoco trajo alivio a la familia. Las autoridades indicaron que el Heleno A se encuentra a unos cien metros de profundidad, una condición que dificulta las tareas de descenso. “El barco saben dónde está, lo ubicaron y nos dijeron que marca que está a 100 metros de profundidad. A nosotros nos dicen que por las inclemencias del tiempo no pueden bajar”, explicó Cimbaro.
La mujer insiste en que el cuerpo de su esposo debe ser recuperado. En medio de la angustia, cuestionó que el operativo se haya detenido pese a la ubicación precisa del barco. “Yo no soy experta en la materia, hablo desde mi ignorancia, pero debieran hacer todos los esfuerzos por encontrar el cuerpo”, reclamó.
La noticia del naufragio tampoco llegó de forma inmediata a la familia. Cimbaro aseguró que el hundimiento ocurrió un miércoles, pero recién el sábado recibió una comunicación oficial desde la Prefectura de San Antonio Oeste. Antes de eso, el dato circulaba de manera informal entre conocidos.
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“Yo me entero por terceros. Recién el sábado me notificaron de Prefectura que mi marido estaba desaparecido. Nuestra situación familiar es desesperante”, relató. En su casa, la noticia golpeó con especial fuerza a sus hijos, uno de ellos de apenas 12 años.
La mujer contó que el momento más difícil fue explicar lo ocurrido a la menor. La adolescente recién había comenzado la secundaria cuando la familia tuvo que enfrentar la tragedia. “Tengo una nena de 12 años que acaba de empezar la secundaria y recién le estamos contando lo que le pasó al padre”, expresó.
Carvajal tenía 75 años y estaba jubilado. Sin embargo, las necesidades económicas lo llevaron a aceptar el viaje que terminó en tragedia. El traslado del barco desde San Antonio Oeste hasta el puerto bonaerense de Quequén era el objetivo de esa navegación.
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Cimbaro recordó que muchas veces le pedía que dejara de embarcarse. “Muchas veces le decía que no vaya a navegar; él estaba jubilado, así que no está en blanco como las otras personas”, explicó al describir la situación laboral en la que trabajaba su marido.
A la incertidumbre se suma otro reclamo: la ausencia de contactos de parte de los responsables del barco. Según contó, nadie vinculado con la empresa o los dueños de la embarcación se acercó a la familia desde el momento del naufragio. Ante ese escenario, decidió buscar asesoramiento legal para iniciar los trámites que exige una situación de este tipo.
El dolor todavía domina cada conversación en su casa. “Estoy destrozada. Tener que comunicarles a mis hijos lo que le ha pasado a su papá ha sido terrible. Él era sustento de la familia”, expresó con la voz quebrada. En medio del duelo, la familia insiste en que el hecho se investigue para saber qué pasó realmente con el Heleno A.














