
Lago Rosario pone el bosque en agenda y suma voces para decidir qué se hace
Chubut05/03/2026
REDACCIÓNUn taller comunitario reunió a vecinos y autoridades mapuches para discutir cómo cuidar el bosque nativo y usar los recursos sin degradarlos. Habrá otra instancia el 14 de marzo.

En la cordillera chubutense, el bosque no es un paisaje de fondo: es trabajo, abrigo, identidad y también conflicto cuando el uso se vuelve presión. En Lago Rosario se realizó un nuevo encuentro participativo que buscó ordenar esa discusión con una pregunta concreta: qué acciones hacen falta para preservar el bosque nativo sin frenar la vida cotidiana de las familias que lo habitan. La reunión sumó a personas de Lago Rosario y Sierra Colorada, con miradas distintas y una preocupación compartida.
El taller se hizo el lunes en el Centro Comunitario de Lago Rosario y se planteó como un espacio de conversación comunitaria, con intercambio de experiencias sobre el manejo del bosque. En esa dinámica, no se trató de bajar un plan cerrado, sino de identificar medidas posibles a partir de lo que conocen quienes viven en los parajes. Ese punto resulta central para una zona donde la relación con el entorno natural se sostiene en decisiones cotidianas.


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La actividad fue organizada por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), con colaboración de la Municipalidad de Trevelin y Sus Parajes. El armado institucional no buscó protagonismo, sino sostén logístico y acompañamiento técnico para un trabajo que se apoya en la participación local. En el encuentro estuvieron presentes el longko de la comunidad y vecinos de ambos parajes, que aportaron conocimientos y relatos vinculados al uso de los recursos forestales.
En el centro de la convocatoria aparecieron dos conceptos que suelen chocar cuando se los mira desde afuera, pero que en territorio se discuten en términos prácticos: preservación y uso responsable. El planteo del taller buscó avanzar en acciones que permitan cuidar el bosque nativo y, al mismo tiempo, promover una utilización sostenible de los recursos. Esa combinación implica acuerdos, límites y criterios comunes para que la presión sobre el ambiente no termine en deterioro.
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La metodología apunta a sostener continuidad y no quedar en una foto aislada. Según lo informado, estos encuentros se mantendrán durante los próximos meses. El objetivo de ese proceso es elaborar un informe final que quedará enmarcado en el Plan Integral Comunitario (PIC), una herramienta que ordena las acciones y permite dejar por escrito acuerdos y prioridades surgidas en cada taller.
El PIC, además, cuenta con financiamiento internacional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Ese dato funciona como respaldo para sostener el proceso en el tiempo, pero también como señal de que el trabajo en estos parajes se sigue de cerca desde espacios de cooperación internacional. En el terreno, lo que importa es que el financiamiento acompañe un plan armado con base comunitaria y no como una agenda ajena.
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El taller dejó algo más que un listado de temas: consolidó un espacio donde la discusión sobre bosque nativo se convierte en tarea colectiva. La presencia del longko y de vecinos de Lago Rosario y Sierra Colorada marca una intención de construir decisiones con legitimidad local. En contextos donde las tensiones por el uso del territorio aparecen rápido, la participación sostenida suele ser la diferencia entre acuerdos frágiles y políticas que se sostienen.
La agenda ya tiene próxima estación y también cambia de sede, para equilibrar la participación entre parajes. El próximo taller se realizará el sábado 14 de marzo, desde las 14 horas, en el Centro Comunitario de Sierra Colorada. La continuidad busca que las acciones a definir no dependan de una sola reunión, sino de un recorrido que sume voces, ajuste criterios y registre avances.
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Mientras tanto, el proceso deja una señal concreta en la cordillera: el manejo del bosque se discute con la gente adentro. No como una consigna abstracta, sino como una práctica que necesita acuerdos reales, conocimiento local y un marco que permita sostener decisiones en el tiempo. En Lago Rosario y Sierra Colorada, ese camino se empezó a escribir con talleres que ponen el tema sobre la mesa, sin atajos y con participación.
















