
El perro marcó una caja en la terminal y encontraron 100 cigarrillos de marihuana en Madryn
Policiales07/03/2026
REDACCIÓNEl hallazgo se produjo en el sector de encomiendas de la terminal de ómnibus de Puerto Madryn, después de una marcación positiva del can antinarcóticos y una apertura autorizada por la Justicia.

Una caja chica, envuelta con cinta y nylon negro, terminó convirtiéndose en el centro de un procedimiento antidrogas en la terminal de ómnibus de Puerto Madryn. El hallazgo no surgió de una denuncia previa ni de un operativo espectacular a la vista de todos, sino de un control puntual en el sector donde trabajan los depósitos de encomiendas. Fue ahí donde la reacción de un perro entrenado cambió el rumbo de una inspección de rutina y abrió una intervención judicial que terminó con el secuestro de droga.
El procedimiento estuvo a cargo de la Sección Antinarcóticos Puerto Madryn, que el 6 de marzo realizaba controles dentro de la terminal. En ese marco, el personal revisaba el movimiento de bultos y paquetes en los depósitos de encomiendas que funcionan en el lugar. La tarea apuntaba a detectar envíos sospechosos dentro de un circuito que, por su volumen y circulación constante, suele estar bajo observación.


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Durante uno de esos controles apareció la señal que activó todo lo demás. El can antinarcóticos TUSY realizó una marcación positiva sobre una caja de pequeño tamaño que estaba preparada como encomienda. Ese indicio no cerraba por sí solo el procedimiento, pero sí justificó avanzar con una revisión más precisa sobre el contenido del paquete.
La caja llamó todavía más la atención cuando fue pasada por el sistema de scanner. Según la información oficial, allí se pudieron observar aproximadamente 10 frascos en su interior, una imagen que reforzó las sospechas generadas por la marcación del perro. Con ese dato sobre la mesa, el operativo dejó de ser un simple control preventivo y pasó a requerir intervención fiscal.
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A partir de ese momento se dio aviso a la Sede Fiscal Descentralizada de Rawson, donde tomó intervención la fiscal de turno Zulma Manllauix. Desde allí se solicitó la interceptación y apertura de la encomienda, una autorización necesaria para avanzar formalmente sobre el contenido del paquete. El procedimiento siguió así el recorrido judicial previsto antes de romper el embalaje y constatar qué había realmente adentro.
Una vez recibida la autorización, el personal procedió al secuestro y apertura de la caja. Lo que encontraron confirmó la sospecha inicial generada por el perro y profundizada por el scanner. En el interior había 10 frascos, y dentro de cada uno de ellos se almacenaban 10 cigarrillos de fabricación casera de marihuana.
El conteo final dejó un número concreto que le dio dimensión al hallazgo: 100 cigarrillos armados con marihuana distribuidos en esos recipientes. La modalidad del envío, con el contenido fraccionado dentro de frascos y oculto en una caja pequeña cubierta con nylon negro, muestra una preparación previa para el traslado. No era un paquete improvisado ni un envoltorio casual dentro de una terminal con alto movimiento de encomiendas.
El caso también vuelve a mostrar la importancia que tienen los controles sobre paquetería y carga en puntos de circulación como las terminales. A diferencia de otros procedimientos ligados a requisas personales o controles vehiculares, acá el eje estuvo puesto en el sistema de encomiendas, donde los paquetes pueden avanzar largas distancias sin contacto directo entre remitente y destinatario. Por eso la combinación entre perro detector, scanner e intervención fiscal resultó central para frenar el envío antes de que saliera o llegara a destino.
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La presencia del can TUSY fue decisiva en ese recorrido. Su marcación no solo encendió la sospecha, sino que ordenó toda la secuencia posterior: primero la revisión por scanner, después la consulta con la fiscalía y finalmente la apertura autorizada del paquete. En ese encadenamiento quedó claro que la detección temprana fue el punto de partida de todo el operativo.
El procedimiento cerró así con una encomienda secuestrada, droga incautada y una investigación que deberá seguir su curso para determinar origen y destino del envío. En una terminal donde cada día circulan bolsos, cajas y paquetes sin llamar la atención, esta vez una caja chica no pasó de largo. La marcación del perro la apartó del resto, y lo que apareció adentro confirmó que no era una encomienda más.















