
Una localidad volvió a unirse para recordad a un policía fallecido en cumplimiento del deber
Policiales08/03/2026
REDACCIÓNA 14 años de su muerte, la ciudad le rindió homenaje con un acto, una bicicleteada y la presencia de autoridades, vecinos, camaradas y familiares.

Junín de los Andes volvió a poner en primer plano la figura del Suboficial Mayor (PM) José Aigo al cumplirse 14 años de su muerte, en un homenaje que reunió a autoridades, integrantes de fuerzas de seguridad, vecinos, amigos y compañeros de la Policía del Neuquén. La actividad se realizó el 7 de marzo en el ingreso a la ciudad, en las instalaciones de la División Tránsito, y volvió a mostrar que el nombre del efectivo asesinado sigue ocupando un lugar central en la memoria local. El recuerdo no quedó encerrado en una ceremonia formal, sino que se expresó también en la participación comunitaria y en una serie de gestos que le dieron continuidad al homenaje.
La jornada tuvo como eje el acto conmemorativo organizado para recordar a quien dentro de la fuerza es considerado un “verdadero mártir del servicio policial”. Esa definición marcó desde el comienzo el tono institucional del encuentro, pero la convocatoria mostró además otra dimensión: la presencia de personas que no solo acudieron por pertenencia a una estructura oficial, sino por el peso que el nombre de José Aigo conserva en la ciudad. A catorce años de su muerte, la escena volvió a repetir una señal conocida en Junín de los Andes: la memoria del suboficial sigue movilizando a distintos sectores de la comunidad.


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La ceremonia fue presidida por el director de la Dirección Seguridad Lagos del Sur, el comisario mayor Guillermo Alfaro, acompañado por autoridades municipales, representantes de las Fuerzas Armadas, integrantes de distintas fuerzas de seguridad y allegados del policía recordado. Esa composición le dio al acto una densidad institucional visible, aunque el centro del encuentro estuvo puesto en la evocación personal y profesional de Aigo. La convocatoria, además, reforzó la idea de que el homenaje no se limita al ámbito policial, sino que conserva una proyección pública dentro de la localidad.
Durante el acto, las palabras alusivas se concentraron en tres rasgos que aparecieron una y otra vez en el recuerdo del suboficial: su compromiso, su vocación de servicio y el legado que dejó dentro y fuera de la institución. En ese marco, fue presentado como “un policía ejemplar de la Policía del Neuquén”, pero también como “un hombre querido y respetado por su comunidad”. Esa doble condición, la del agente y la del vecino reconocido, explica en parte por qué el homenaje logra sostener convocatoria y emoción año tras año.
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La jornada no comenzó directamente con el acto central. Antes de la ceremonia formal se desarrolló una bicicleteada homenaje que recorrió varios kilómetros por la zona y reunió a numerosos participantes. Esa actividad funcionó como una forma distinta de recordar a Aigo, menos ligada al protocolo y más asociada a una expresión comunitaria y activa del homenaje.
La bicicleteada también aportó una imagen fuerte del vínculo entre la memoria del suboficial y la ciudad. No fue presentada solo como una actividad previa, sino como un gesto que simbolizó el acompañamiento de la comunidad y el reconocimiento permanente hacia quien, según se remarcó en el acto, dio su vida por la seguridad de todos. En ese punto, el homenaje combinó dos lenguajes distintos —el institucional y el ciudadano— para sostener una misma idea de recordación.
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El tono emotivo atravesó toda la jornada y quedó explicitado en la descripción de los momentos compartidos durante la ceremonia. Hubo abrazos, silencios y miradas cargadas de emoción en un acto que, más allá del formato oficial, mantuvo un fuerte componente humano. Esa dimensión emocional no apareció como un detalle secundario, sino como uno de los rasgos más visibles de una convocatoria que sigue encontrando sentido en la memoria colectiva de Junín de los Andes.
La persistencia de ese recuerdo es, de hecho, uno de los datos más fuertes del homenaje de este año. Catorce años después de su muerte, el nombre de José Aigo sigue convocando a camaradas, autoridades y vecinos en un mismo espacio, con una regularidad que muestra que el paso del tiempo no debilitó su presencia simbólica dentro de la ciudad. La repetición anual del acto no vació su contenido, sino que lo consolidó como una instancia de reafirmación comunitaria.
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La ceremonia concluyó con un mensaje que, según se remarcó entre los presentes, atravesó todo el encuentro: “a 14 años de su partida, el nombre del Suboficial Mayor (PM) José Aigo permanece vivo en la memoria de sus camaradas y de toda la comunidad de Junín de los Andes”. La frase resume el sentido que buscó darle la organización a esta nueva convocatoria, ya no solo como un recordatorio institucional, sino como una forma de sostener encendida la memoria de quien dejó una marca persistente en la ciudad y en la fuerza.
En ese marco, el homenaje de este año volvió a mostrar que la figura de José Aigo mantiene un peso que trasciende la fecha puntual del aniversario. El acto, la bicicleteada y la participación de la comunidad rearmaron una escena conocida, pero todavía cargada de sentido. Junín de los Andes volvió a reunirse para recordarlo, y esa sola repetición, sostenida a lo largo de los años, también dice algo sobre el lugar que su nombre sigue ocupando en la memoria local.
















