
Los damnificados del fuego en El Hoyo ya entran a casas nuevas antes de que llegue el frío
Chubut03/04/2026
REDACCIÓNLa Provincia entregó nuevas viviendas a familias afectadas por los incendios de enero y busca que todos los vecinos alcancen el invierno con una solución habitacional.

Las llaves volvieron a circular entre familias que hace apenas unos meses habían perdido todo. En El Hoyo, la reconstrucción de la Comarca Andina empezó a dejar imágenes concretas: vecinos que salen de la emergencia para entrar a una vivienda nueva antes de que el invierno vuelva todavía más dura la intemperie. Ese cambio de escenario es el que el Gobierno provincial quiso mostrar con una nueva entrega de casas a damnificados por los incendios de enero.
La respuesta oficial no quedó planteada solo como asistencia, sino como una carrera contra el calendario. El objetivo declarado es que ninguna de las familias afectadas siga esperando cuando empiecen a bajar con fuerza las temperaturas. Por eso, la entrega en El Hoyo fue presentada como parte de una secuencia más amplia que busca cerrar la etapa más crítica de la emergencia habitacional.


El dato más fuerte del plan está en su escala y en su velocidad. La reconstrucción contempla 70 viviendas en total, con 57 en Epuyén y 13 en El Hoyo, financiadas con una inversión superior a los $3.300 millones. La cifra no solo refleja el tamaño del daño que dejaron los incendios, sino también la dimensión del esfuerzo que la Provincia quiere exhibir para recomponer la vida cotidiana en la región.
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La obra también fue usada para marcar una diferencia política y económica respecto de otras alternativas que se habían evaluado. Ignacio Torres explicó que existía una empresa de Buenos Aires capaz de garantizar plazos, pero que no aseguraba mano de obra local, y por eso se optó por otra salida. “La única empresa que nos garantizaba ese plazo era de Buenos Aires, pero no aseguraba mano de obra local. Por eso, cuando nos reunimos con los intendentes decidimos hacerlo con trabajadores de la zona”, sostuvo.
Esa definición cambió el sentido del plan de viviendas, porque ya no quedó ligado únicamente a la reposición de hogares perdidos. También pasó a funcionar como una inyección de actividad para pueblos golpeados por el desastre y por la caída económica general. Según el gobernador, hoy son más de cien personas las que trabajan en la construcción de estas casas, un dato que convierte a la reconstrucción en una política de contención social por doble vía: techo y empleo.
Las unidades entregadas fueron pensadas además con un criterio de seguridad que responde directamente a la experiencia reciente de la zona. Todas cuentan con agua, electricidad y gas, y fueron construidas con materiales ignífugos para ofrecer una mayor protección ante eventuales siniestros. Después de una temporada en la que el fuego arrasó con viviendas y desordenó por completo la vida de muchas familias, esa característica deja de ser un detalle técnico y se vuelve parte central del mensaje.
Torres insistió en que el valor político de esta etapa no pasa solo por la obra terminada, sino también por el cumplimiento de la palabra dada en medio de la crisis. “Antes del invierno todos los afectados van a tener su casa, como corresponde”, afirmó al momento de entregar las llaves. Después reforzó esa idea con otra definición que buscó correrse de la disputa partidaria: “Lo importante es entender el valor de la palabra, el esfuerzo y todo lo que hicimos trabajando en conjunto con los intendentes, sin divisiones partidarias y con resultados concretos”.
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La reconstrucción de la Comarca Andina también fue enlazada por el mandatario con una discusión más amplia sobre recursos y federalismo. En ese punto, volvió a poner sobre la mesa la recuperación de una deuda histórica de más de 48 mil millones de pesos vinculada a los jubilados chubutenses. La lógica que propuso fue clara: una provincia que logra defender fondos propios gana capacidad para responder más rápido cuando las comunidades atraviesan situaciones límite.
Ese planteo volvió a aparecer cuando llamó a trabajar “espalda con espalda” para aumentar el peso político de la provincia frente a las decisiones que se toman en Capital Federal. La frase funciona como puente entre la escena local de una entrega de viviendas y una narrativa más amplia sobre reparación histórica para pueblos que, según la gestión, aportaron mucho y recibieron poco. En la práctica, el oficialismo busca que la reconstrucción no se lea solo como respuesta a un incendio, sino como prueba de una forma de gobernar.
En la jornada acompañaron al gobernador el intendente César Salamín, funcionarios provinciales, legisladores y autoridades de otras comunas, en una foto que también buscó reforzar la idea de coordinación territorial. Pero el peso real del acto no estuvo en la lista de nombres, sino en lo que simboliza para quienes perdieron su casa en enero. En una región que todavía sigue procesando el golpe de los incendios, cada vivienda entregada empieza a correr la reconstrucción del terreno de la promesa y la mete, por fin, en el de los hechos.













