
Malvinas siguió en el muelle, con veteranos que cargan la cruz en el Vía Crucis Submarino de Puerto Madryn
Chubut04/04/2026
REDACCIÓNLa presencia del Centro de Veteranos en el Vía Crucis Submarino unió la vigilia, los homenajes y la fe en una misma secuencia cargada de sentido.



La cruz volvió a pasar por manos de excombatientes en Puerto Madryn y esa imagen terminó de unir dos fechas que en la ciudad quedaron pegadas por la emoción, la memoria y la participación pública. Durante la cobertura de la edición XXII del Vía Crucis Submarino, Daniel Belmar, presidente del Centro de Veteranos de Guerra, explicó que la presencia del sector en la ceremonia no apareció como un gesto aislado, sino como parte de una continuidad que venía desde la vigilia, el acto central por Malvinas y otras actividades desarrolladas durante la semana.
Belmar sostuvo que los veteranos vienen formando parte de esta convocatoria desde hace tiempo y remarcó que la participación de este año tuvo un peso especial por la cercanía con un nuevo aniversario del conflicto del Atlántico Sur. En ese sentido, señaló: “Los últimos años siempre hemos estado acompañando y participando”, una frase que no sólo describió una presencia sostenida, sino también una decisión de seguir ocupando un lugar activo en uno de los acontecimientos religiosos y turísticos más visibles de la ciudad. Esa permanencia, además, quedó reforzada por el reconocimiento que, según indicó, siempre recibieron dentro de la organización del evento.


OTRAS NOTICIAS:
La presencia de los veteranos en el Vía Crucis no quedó reducida a una asistencia simbólica. Belmar precisó que el grupo participó de manera concreta en el recorrido, con una función visible dentro de las estaciones montadas en la zona del muelle. Lo dijo con claridad cuando explicó que “vamos a estar acompañando también portando la cruz en las estaciones aquí desde el muelle”, una definición que convirtió su intervención en una escena de alto contenido emocional y le dio un espesor distinto a la ceremonia.
Ese rol se inscribió dentro de una secuencia más amplia de actividades que todavía seguía latiendo al momento de la entrevista. Belmar explicó que llegaban al Vía Crucis después de varios días intensos, atravesados por la vigilia, el acto y otras acciones conmemorativas. Por eso, cuando resumió el recorrido reciente, afirmó: “venimos de la vigilia, del acto, venimos de otras actividades también que hemos realizado estos días”, y en esa enumeración espontánea dejó ver que para los excombatientes la participación en el Vía Crucis fue una prolongación natural de una agenda que no se agotó el 2 de abril.
OTRAS NOTICIAS:
La continuidad también se expresó en la permanencia de visitantes que llegaron desde otros puntos del país para sumarse a los homenajes. Belmar comentó que parte de quienes arribaron para las actividades por Malvinas decidieron quedarse en la ciudad, algo que extendió el clima de encuentro más allá de la jornada puntual del aniversario. Entre esos nombres mencionó a Gustavo Tellini, a quien describió como “uno de los buzos veteranos de guerra que está hoy participando acá de este Vía Crucis submarino”, sumando así un dato que vinculó de manera directa la memoria de la guerra con la singularidad de esta ceremonia madrynense.
La entrevista también abrió otro plano, menos operativo y más profundo, vinculado con la relación entre la guerra, la fe y los símbolos que acompañaron a muchos combatientes. Belmar remarcó que esa dimensión religiosa ocupó un lugar importante durante Malvinas, especialmente a partir de la figura de la Virgen de Luján, cuya historia volvió a aparecer en estos días dentro del territorio nacional y también en la provincia. Lejos de quedar como un recuerdo lateral, esa referencia reapareció en la cobertura como uno de los ejes que ayudaron a explicar por qué la participación de los veteranos en el Vía Crucis tenía una densidad distinta.
OTRAS NOTICIAS:
En ese punto, el dirigente recordó la presencia en la zona de la imagen de la Virgen y la intervención de Jorge Palacios, soldado del Regimiento 25 de Infantería, a quien identificó como uno de los portadores de esa figura religiosa. Belmar relató que Palacios “fue el que fue a retirar la Virgen al Vaticano en aquel momento” y agregó que su presencia en la ciudad aportó además un testimonio personal sobre lo vivido durante la guerra. Esa experiencia, según describió, estuvo atravesada por un relato duro, pero también por un mensaje de resistencia espiritual y de sostén colectivo.
La manera en que Belmar contó esa experiencia dejó ver que la fe no apareció en su relato como un componente decorativo, sino como una herramienta de fortaleza en circunstancias extremas. Por eso destacó que el mensaje de Palacios habló de “la fe, de la fortaleza de muchos, de los milagros ocurridos y de mucha fortaleza para poder seguir adelante”, una definición que trasladó a la cobertura del Vía Crucis una dimensión que excedió el rito puntual y lo conectó con recuerdos mucho más hondos para quienes atravesaron la guerra.
OTRAS NOTICIAS:
Así, el paso de los veteranos por el muelle no sólo acompañó una ceremonia tradicional de Semana Santa en Puerto Madryn. También dejó expuesto que, para ellos, estas jornadas no funcionan como compartimentos separados, sino como una trama común donde conviven homenaje, memoria, espiritualidad y presencia pública. La participación en el Vía Crucis terminó de mostrar esa continuidad: desde la vigilia hasta la cruz, desde el recuerdo de Malvinas hasta una escena concreta en la costa madrynense que volvió a poner a los excombatientes en el centro de una ceremonia cargada de significado.
















