
Corrió 110 km en la montaña, María Laura Barcia Martinovic y una gran historia de resiliencia
Deporte13/04/2026
REDACCIÓNEl resultado aparece al final, pero la historia empezó mucho antes de la línea de largada. En la montaña, entre frío, noche y desniveles extremos, María Laura Barcia Martinovic no solo corrió: sostuvo una promesa personal en medio de uno de los momentos más duros de su vida.



La Periodista y atleta completó por primera vez los 110 kilómetros en una de las más exigentes pruebas de trail, en San Martín de los Andes. Sin embargo, el dato deportivo queda en segundo plano frente a lo que atravesó durante el proceso. “El año pasado fue muy duro, falleció mi papá y me está costando mucho salir de eso”, contó tras la carrera, todavía con el cuerpo en recuperación.
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El desafío no se improvisa. Detrás hubo meses de preparación, pero también años de adaptación progresiva. Pasó de distancias cortas a maratones y luego a ultras, en un recorrido que demandó constancia y disciplina. “No es una preparación que se da de un día para el otro”, explicó, al remarcar que este tipo de pruebas exige experiencia acumulada.
El circuito no ofrece tregua. Con un desnivel cercano a los 5.900 metros, la competencia combina tramos de montaña, barro, agua y largas horas sin descanso. La noche juega un papel clave y obliga a entrenar en condiciones poco habituales. En su caso, eso significó salir a correr con linterna en las bardas de Trelew, incluso en horarios y días en los que otros eligen descansar.
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Durante la carrera, cada tramo tuvo un sentido personal. No fue solo una estrategia para avanzar, sino una forma de sostenerse emocionalmente. “Cada puesto de asistencia lo dediqué a alguien de mi familia”, relató. Esa construcción interna le permitió dividir mentalmente el desafío y avanzar paso a paso.
Uno de los momentos más intensos ocurrió mucho antes del final. Tras completar un descenso clave en plena noche, la emoción la desbordó. “Me largué a llorar porque iba a 25 kilómetros de los 110, pero la emoción era enorme”, recordó. No era el cierre, pero sí una señal de que el objetivo empezaba a tomar forma.
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La exigencia física también pasó factura. El cansancio acumulado, la falta de sueño y el desgaste empezaron a sentirse con fuerza en las últimas horas. Hubo dudas, incluso miedo a no poder seguir. “Sentía que no iba a poder, me preocupé porque la frecuencia cardíaca había subido y en un momento hasta sueño tuve”, contó sobre uno de los tramos más duros en altura.
En ese contexto, encontró una forma inesperada de sostenerse. “Empecé a rezar y después pude acomodarme otra vez”, dijo. La recuperación no fue inmediata, pero alcanzó para retomar el ritmo y avanzar hacia los kilómetros finales, donde el entrenamiento empezó a pesar más que la incertidumbre.
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El cierre llegó sin estridencias. A diferencia de otros momentos de la carrera, la meta no fue el punto de mayor descarga emocional. “Cuando llegué me emocioné, pero no pude llorar”, explicó. La sensación fue más serena, como si el proceso ya hubiera tenido su punto máximo antes.
El tiempo final — un poco más de 24 horas en movimiento— quedó como un dato complementario. La propia protagonista reconoce que en el trail el reloj pierde protagonismo frente a la experiencia. “Mi objetivo siempre es disfrutar y llegar bien, de todos modos me sorprendí cuando mis compañeros me dijeron en la posición en que había quedado”, aseguró.
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“Este logro no se construye sola”, remarcó, al destacar el rol del entorno, agradeciendo a su familia, amigos, compañeros de equipo y sus entrenadores, que acompañaron el proceso y fueron fundamentales para que lograra atravesar el arco de llegada después de 110 kilómetros de recorrido. Más allá de lo deportivo, la experiencia dejó una conclusión personal que atraviesa toda la historia. “Correr me sanó, me está sanando”, afirmó. La frase sintetiza un proceso que va mucho más allá de los kilómetros recorridos. Hoy, ya fuera del circuito, empieza la recuperación física. Pero también un nuevo escenario: el de haber alcanzado una distancia que muy pocas personas logran completar. Y aunque el futuro todavía no está definido, la idea de nuevos desafíos ya empieza a asomar.

















