Preso por servidumbre, Yao Cabrera ahora enfrenta una causa por lavado de dinero

Policiales15/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El influencer uruguayo sumó un nuevo frente judicial mientras cumple condena en Bouwer. La Justicia ahora pone la lupa sobre los fondos de su vida de lujos.

Yao Cabrera
Yao Cabrera

La imagen de Yao Cabrera ya no está atada solamente al escándalo digital que lo volvió famoso. Desde una cárcel de Córdoba, el youtuber uruguayo quedó otra vez bajo presión por una investigación que ahora no mira sus videos ni sus provocaciones, sino el origen del dinero con el que sostuvo el modo de vida que exhibía en redes. El nuevo expediente lo alcanza mientras todavía cumple la condena que lo llevó al penal de Bouwer.

La causa se abrió a partir de una denuncia de la PROCELAC realizada en 2024, en un momento en que el influencer ya estaba seriamente comprometido por otro proceso penal. El nuevo caso quedó radicado en el Juzgado Penal Económico N°3 y apunta a determinar si el nivel de gasto que mostraba públicamente tenía un respaldo legal comprobable. La sospecha no gira en torno a una publicación puntual, sino a una estructura económica detrás de esa exposición permanente.

Lo que ahora se investiga es la distancia entre el personaje que Cabrera mostraba y la posibilidad real de justificarlo. En la causa aparecen como puntos de interés los viajes, las mansiones, las joyas y los vehículos de lujo que formaban parte de esa construcción pública. La ostentación que durante años fue parte de su identidad digital pasó a convertirse en un insumo judicial.

Ese viraje vuelve más delicada su situación porque lo encuentra ya condenado por un delito grave. Cabrera fue sentenciado a cuatro años de prisión por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 3 de San Martín por el delito de reducción a la servidumbre. Es decir, la nueva investigación no cae sobre una figura sin antecedentes penales, sino sobre alguien que ya cumple una pena efectiva.

En ese contexto, el influencer decidió reforzar su defensa y contrató a los abogados Fernando Madeo Facente y Juan Pablo Madeo Facente. Los letrados salieron a fijar postura frente a este nuevo frente judicial y señalaron que buscarán “deslindarlo de falsas atribuciones jurídicas y mediáticas”. La estrategia apunta a separar el ruido público que rodea a Cabrera de lo que, según ellos, podría probarse efectivamente en el expediente.


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La defensa también intentó desactivar el impacto de la acusación con una explicación patrimonial directa. Sus abogados afirmaron que “él no tiene ningún tipo de bien a su nombre ni nada por el estilo” y remarcaron que “tener una vida costosa no es un delito por sí mismo”. Con esa línea, buscan correr el foco desde la apariencia de riqueza hacia la necesidad de demostrar una maniobra concreta de lavado.

A la vez, los letrados sumaron otro argumento para sostener la legitimidad de los ingresos del youtuber. Sostuvieron que Cabrera “trabaja desde que llegó al país, desde los 18 años” y que “todo el dinero que recaudó es legítimo”. Esa defensa intenta presentar la vida de lujos como el resultado de una actividad rentable y no como el producto de una operatoria ilegal.


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Pero el peso de la nueva causa no se puede desligar del caso por el que hoy está preso. La condena surgió a partir de la denuncia de una editora de videos que había sido contratada para trabajar con él y que vivía en la conocida “Mansión WiFi” junto a otros creadores de contenido. Lo que durante un tiempo fue mostrado como convivencia aspiracional y oportunidad laboral terminó probado judicialmente como una situación de sometimiento.

La Justicia estableció que entre diciembre de 2019 y enero de 2020 Cabrera “se aprovechó del estado de vulnerabilidad” de la joven y “la redujo a la servidumbre por trabajo forzoso”. El tribunal sostuvo además que “la oferta consistió en una falsa promesa de buen salario, comida y vivienda”, y describió que el influencer “por sí y por intermedio de otras personas que se encontraban bajo su mando, la sometió a su autoridad y voluntad, a precarias condiciones laborales, otorgándole insuficientes alimentos, y sometiéndola a burlas constantes”. Esa sentencia ya había desarmado buena parte de la imagen pública que Cabrera construyó durante años.

Ahora, con esta nueva investigación en marcha, la discusión ya no se limita al trato que imponía dentro de su entorno de trabajo, sino al circuito económico que habría sostenido su fachada de éxito. La causa por lavado de dinero todavía tiene camino por recorrer, pero le agrega un riesgo distinto a su panorama penal: no sólo seguir respondiendo por lo que hizo, sino también por cómo financiaba todo lo que mostraba. Ese es el punto que la Justicia empezará a empujar en un expediente que puede complicarlo todavía más.

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