
La clasificación general del Tour de Hainan empezó a mostrar nombres conocidos para el ciclismo argentino, pero también dejó espacio para una sorpresa que crece con cada kilómetro. Fabrizio Crozzolo, en su primera temporada profesional, se metió entre los diez mejores y quedó a tiro de la punta en una de las competencias más exigentes del calendario asiático.



El madrynense no solo resistió el ritmo de la denominada “etapa madre”, sino que además encontró el momento para consolidarse en la general. Terminó 23° en la jornada, pero ese resultado le permitió escalar hasta el noveno lugar, a apenas diez segundos del líder, el uruguayo Thomas Silva. En una carrera larga y selectiva, ese margen deja todo abierto.
A su lado, con experiencia y oficio, apareció Eduardo Sepúlveda, quien volvió a dar señales de vigencia. El ciclista capitalino completó los 214 kilómetros en el puesto 13, con el mismo tiempo que el ganador, integrando el grupo que definió la etapa. Esa regularidad lo mantiene competitivo en un pelotón que no da respiro.
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Ambos argentinos formaron parte del reducido lote que llegó junto a Silva, lo que habla de un rendimiento sólido en un terreno que exigió resistencia y lectura táctica. No hubo diferencias en el reloj, pero sí una selección natural que dejó afuera a muchos nombres importantes del circuito.
El caso de Crozzolo adquiere otro peso si se mira el contexto. Está transitando su debut absoluto como profesional y ya se posiciona como una de las grandes promesas del ciclismo nacional, algo que distintos medios especializados remarcan. Su rendimiento en China empieza a confirmar esas expectativas.
En paralelo, Sepúlveda atraviesa una etapa distinta en su carrera. “A sus 34 años, además de competir, ha iniciado su formación como entrenador UCI en Suiza, proyectando su futuro tras ser el máximo referente del ciclismo argentino en las Grandes Vueltas (Tour, Giro y Vuelta)”, señala el análisis sobre su presente. Esa combinación de experiencia y transición también se refleja en su forma de correr.
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El equipo Polti Visit Malta, donde compite Crozzolo, sostiene además una presencia fuerte en la clasificación general. La escuadra ubica a varios de sus corredores entre los diez mejores, lo que refuerza el posicionamiento colectivo y le da respaldo al joven argentino en una carrera que todavía tiene capítulos por delante.
La próxima etapa, entre Wuzhishan y Lingshui, propondrá un recorrido de 217,6 kilómetros con un perfil engañoso. Habrá subidas cortas que pueden romper el ritmo del pelotón y generar fugas, aunque el tramo final llano abre la puerta a una llegada más controlada. En ese escenario, cada decisión táctica puede pesar tanto como las piernas.
Con la clasificación ajustada y varios nombres separados por segundos, la expectativa crece. Crozzolo ya dejó de ser una sorpresa aislada para convertirse en protagonista, mientras Sepúlveda sigue aportando consistencia. En un Tour que no perdona errores, los argentinos todavía tienen margen para ir por más.















