
Tras su paso por Seatrade Cruise Global 2026, la Administración Portuaria volvió con un dato fuerte: ya hay un 20% más de recaladas previstas.

La próxima temporada de cruceros ya empezó a tomar forma en los escritorios de las navieras y en la agenda del puerto de Puerto Madryn, mucho antes de que llegue el primer buque. El saldo que dejó la participación local en la feria internacional del sector fue concreto: ya hay 44 cruceros cargados para la temporada que viene y, si se terminan de cerrar nuevas recaladas, la ciudad puede quedar por encima de su mejor registro histórico. La señal que volvió desde ese encuentro no fue sólo de interés, sino de crecimiento confirmado.
El titular de la Administración Portuaria, Sergio Bustos, trazó ese escenario después de regresar de Seatrade Cruise Global 2026, el principal evento internacional del negocio de cruceros, realizado en Miami Beach del 13 al 16 de abril. En la entrevista con El Quinto Poder por #LA17, describió una feria de fuerte despliegue global, con presencia de compañías de primera línea y firmas que prestan servicios a las embarcaciones. Para Madryn, el dato central pasó por el resultado de esas reuniones y no por la escenografía del evento.


Bustos aseguró que el balance fue “muy positivo” y destacó que las reuniones dejaron una proyección concreta para la próxima temporada. Según explicó, el puerto ya tiene un 20% más de cruceros respecto del ciclo anterior y esa carga inicial lo ubica en 44 recaladas, con la posibilidad de sumar entre 4 y 8 más. Si eso se concreta, Madryn rompería el histórico de 46 buques, una marca que hasta ahora funcionaba como techo para la actividad.
El funcionario también puso el foco en el peso de algunos interlocutores dentro del mercado. Señaló que uno de los agentes más importantes para la ciudad concentró en la última temporada el 65% de los buques que llegaron y, por la magnitud de las embarcaciones que opera, cerca del 80% del movimiento entre pasajeros y tripulación que bajó en puerto. Ese dato ayuda a medir por qué la ronda de contactos en la feria no fue un gesto protocolar, sino una gestión directa sobre quienes inciden de verdad en el mapa de recaladas.
La devolución que recibió Madryn en esos encuentros no quedó restringida a la infraestructura portuaria. Bustos sostuvo que hubo un reconocimiento a las instalaciones y al sistema de amarre, pero también a la tarea cotidiana de operadores, personal de orientación, transporte, turismo, tránsito y coordinación general. Al resumir esa percepción, dijo que “hay un reconocimiento importante a lo que se ofrece” y que existe “un reconocimiento muy grande a todo el personal”, una valoración que toma peso porque llega desde empresas que relevaron la experiencia de tripulaciones y pasajeros.
La planificación de este negocio, además, obliga a mirar bastante más lejos que la temporada inmediata. Bustos explicó que la llegada de cruceros suele diagramarse con un año de anticipación como mínimo y que en muchos casos las decisiones se toman hasta tres años antes. Por eso, mientras termina de ajustar la agenda de la temporada próxima, el puerto ya empieza a trabajar sobre la 2027-2028, para la que hoy figuran 35 buques, todavía sin contar a varios operadores tradicionales que aún no cerraron programación.
Dentro de esa proyección aparece otro factor que influye sobre las decisiones de las navieras: la situación de la hidrovía. Bustos planteó que la incertidumbre acumulada por la falta de una definición de largo plazo afecta a las compañías y recordó que una naviera había dejado de venir al país justamente por ese problema. En las reuniones mantenidas con actores vinculados a la hidrovía, con autoridades nacionales y con referentes del área turística, surgió la expectativa de un esquema con tope tarifario que podría favorecer la operación de los grandes cruceros y tener efecto incluso sobre esta misma temporada.
La lectura que hace la Administración Portuaria no separa al puerto del resto de la ciudad. Bustos insistió en que el reconocimiento externo alcanza a Madryn como conjunto y a una forma de recibir que se apoya en limpieza, amabilidad, sustentabilidad y coordinación. En esa línea, remarcó que el puerto se consolida como un “puerto limpio”, “puerto amable” y socialmente sustentable, una imagen que luego influye sobre la recomendación turística y sobre la decisión empresaria de volver a incluir a la ciudad en sus itinerarios.
Ese trabajo, según contó, ahora seguirá con una hoja de ruta interna y con una devolución a los actores locales del sector, desde turismo hasta operadores y cámaras. La idea es revisar sugerencias, ajustar detalles y sostener una lógica de mejora en conjunto antes de que lleguen los próximos barcos. El mensaje de fondo es claro: la temporada todavía no empezó, pero Madryn ya juega el partido que define cuántos cruceros tendrá dentro de uno, dos y hasta tres años.
El impacto de esa anticipación no queda encerrado en la estadística portuaria. Bustos recordó que el paso de 60.000, 70.000, 80.000 o hasta 100.000 personas por la ciudad deja movimiento económico y derrame sobre múltiples actividades, aun cuando no siempre se dimensione de inmediato. Por eso la expectativa no se apoya sólo en un número récord de recaladas, sino en la posibilidad de convertir esa ventaja en más circulación turística, más consumo local y una temporada todavía más fuerte para Puerto Madryn.













