
Un sueño de 20 años se hizo realidad y proyectan un estadio de Boxeo de la Escuela Osvaldo Romero
Deporte22/04/2026
REDACCIÓNEn un rincón del complejo donde se forman boxeadores desde hace años, la emoción no pasó desapercibida. La inauguración del albergue “Soldado de Malvinas” en la Escuela de Boxeo Osvaldo Romero marcó el cierre de un proceso largo, pero también dejó en claro que el proyecto no se detiene ahí.



El nuevo espacio se levanta dentro del predio deportivo y apunta a cubrir una necesidad concreta: alojar a deportistas que llegan desde distintos puntos del país. Con 21 plazas disponibles, el albergue permitirá recibir delegaciones en el marco de festivales y actividades vinculadas al boxeo.
La obra no solo responde a una demanda logística. También se inscribe en una idea más amplia que combina formación deportiva con inclusión. En el lugar ya funcionan talleres y propuestas de capacitación que buscan generar oportunidades tanto para jóvenes como para adultos.
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Durante el acto de inauguración, el nombre elegido tuvo un peso central. El albergue “Soldado de Malvinas” se presentó como un homenaje permanente a quienes participaron en la Guerra de Malvinas, una decisión que conecta el proyecto con la memoria colectiva y le suma un sentido simbólico.
La iniciativa refleja más de dos décadas de trabajo institucional. Detrás del corte de cinta hay años de gestión, esfuerzo sostenido y una comunidad que acompañó el crecimiento de la escuela en distintas etapas.

Sin embargo, lejos de cerrar un ciclo, la inauguración aparece como punto de partida. Desde la institución ya trazaron el próximo objetivo: avanzar con la construcción del Arena Box, un estadio pensado exclusivamente para el desarrollo del boxeo.
El proyecto contempla un espacio con capacidad para 600 personas, con ring profesional, vestuarios y comodidades para el público. La idea es dar un salto en infraestructura y consolidar a Puerto Madryn como sede de eventos de mayor escala.
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La ambición quedó reflejada en las palabras de Martín Romero, quien durante la presentación sostuvo: “No nos podemos quedar quietos. Queremos un estadio propio para el boxeo, un mini Luna Park patagónico. Vamos a seguir soñando en grande”.
Esa proyección convive con el impacto inmediato del albergue. La posibilidad de alojar deportistas no solo facilitará la organización de festivales, sino que también potenciará el intercambio entre gimnasios y la llegada de nuevos talentos.

En ese cruce entre infraestructura, formación y memoria, el nuevo espacio empieza a tomar forma como algo más que un edificio. Es una herramienta para sostener el crecimiento del boxeo local y, al mismo tiempo, un punto de encuentro para una comunidad que decidió seguir apostando al deporte.















