
Rosario Central frenó una categoría por una grave denuncia en inferiores
Policiales23/04/2026
REDACCIÓNEl club suspendió la actividad de la categoría 2013 y activó su protocolo institucional después de una denuncia anónima que habla de presuntos abusos, amenazas y agresiones entre juveniles.

La situación estalló de golpe en Rosario Central y obligó al club a tomar una decisión inmediata sobre una de sus divisiones infantiles. La dirigencia resolvió suspender las actividades de la categoría 2013 después de tomar conocimiento de una denuncia anónima presentada ante la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes de Santa Fe. A partir de ese momento, el caso dejó de ser un conflicto interno y pasó a ubicarse en el centro de una preocupación mayor por lo que pudo haber ocurrido dentro del ámbito formativo del club.
La primera señal oficial llegó a través de un comunicado difundido por la institución. Allí, Rosario Central informó que puso en marcha el protocolo de actuación previsto para este tipo de situaciones y que convocó de urgencia a coordinadores, entrenadores y padres de los jugadores involucrados. Además, aclaró que se contactó con el organismo provincial de niñez para ponerse a disposición y coordinar los pasos a seguir.


En ese texto, el club sostuvo: “Habiendo tomado conocimiento de una denuncia anónima radicada en la Defensoría de menores que involucra a jugadores de nuestra categoría 2013, el Club Atlético Rosario Central pone en funcionamiento el protocolo de actuaciones”. La frase marcó la posición institucional inicial y dejó en claro que la reacción fue inmediata apenas se tomó conocimiento del caso. También confirmó que la suspensión de actividades no fue una decisión aislada, sino parte de una respuesta encuadrada dentro de normas internas.
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Lo que más conmoción generó fue el contenido de la denuncia que empezó a circular en medios rosarinos. Según esas versiones, se investiga a un grupo de menores por presuntos episodios de abuso sexual, golpizas, amenazas y hostigamiento contra compañeros del plantel. La gravedad del relato hizo que el episodio escalara rápidamente y que la inquietud se extendiera entre familias, entrenadores y dirigentes.
De acuerdo con esa información, uno de los hechos denunciados describe que varios chicos habrían obligado a un compañero a desnudarse, lo golpearon en los testículos y le tomaron fotografías. También se mencionaron presuntos toqueteos, amenazas de difusión de imágenes íntimas sin consentimiento y situaciones de hostigamiento que habrían continuado a través del grupo de WhatsApp de la división. Aunque esos puntos forman parte de una denuncia en análisis, el nivel de detalle encendió una fuerte alarma dentro del club.
El conflicto no quedó reducido al plano de la acusación original. Según publicó un medio local citado en el material difundido, el martes también se produjo una pelea entre padres que requirió intervención policial. Ese episodio mostró hasta qué punto la situación ya había salido del vestuario y había empezado a impactar de lleno en el clima general que rodea a la categoría.
Otra de las derivaciones más delicadas apunta al rol que pudieron haber tenido adultos responsables del grupo. Siempre según la versión periodística difundida, algunos entrenadores habrían estado al tanto de lo que ocurría, pero no habrían activado a tiempo el protocolo correspondiente. Ese punto es especialmente sensible porque desplaza el foco desde la conducta de los menores hacia la eventual respuesta institucional previa.
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En paralelo, el club intentó ordenar la crisis con una reunión urgente para darle marco formal a la situación y contener a las familias. La suspensión de la categoría aparece así como una medida preventiva, pero también como una señal de que la institución entendió la dimensión del problema. A partir de ahora, el eje estará puesto en lo que determine la Defensoría y en las medidas que adopte Rosario Central una vez que avance la evaluación del caso.
Más allá de cómo siga la investigación, el episodio volvió a poner bajo tensión un tema extremadamente sensible en el deporte formativo. Las inferiores suelen presentarse como espacios de contención, aprendizaje y crecimiento, por lo que una denuncia de este tipo golpea directo sobre la confianza de las familias. En Rosario Central, la respuesta institucional ya comenzó, pero el verdadero desafío recién empieza: esclarecer qué pasó y garantizar que los chicos estén protegidos.














