
Ganó una maratón en Malvinas, gritó “Argentina” y el festejo terminó en tensión
Deporte23/04/2026
REDACCIÓNLa atleta Candela Serrone cruzó primera la meta en las islas y denunció destrato, censura y situaciones incómodas tras su victoria en una carrera internacional.

La escena que desató todo ocurrió en segundos, pero sus efectos se extendieron durante días. Candela Cerrone cruzó el arco de llegada de la Stanley Marathon en las Islas Malvinas, levantó la voz y gritó “Argentina”. Lo que para ella fue una expresión espontánea y emocional, marcó un punto de quiebre en el trato que recibió desde ese momento.
La corredora viajó con una expectativa deportiva clara, pero el contexto en el que se desarrolló la competencia terminó modificando la experiencia. Más allá del resultado, que la tuvo como ganadora, el foco se desplazó rápidamente hacia lo que ocurrió después. Según relató, el reconocimiento formal no llegó como se esperaba y eso fue apenas el inicio de una serie de situaciones incómodas.


Uno de los primeros indicios fue la premiación. “Nos hicieron pasar de forma individual y mencionaron mi nombre, pero nunca mi nación”, contó Cerrone a #LA17. La atleta explicó que no hubo podio tradicional ni entrega de medallas, trofeos o diplomas. Tampoco se mencionó que había superado a competidoras de otros países, ni se destacó su condición de argentina.
El malestar creció cuando observó que su triunfo no tuvo difusión local. “A mí me hicieron una nota cuando terminé la carrera como ganadora, la cual nunca salió publicada”, señaló. En paralelo, en el continente comenzaba a circular un video de su llegada, donde dedicaba la carrera a los caídos y veteranos de guerra. Esa viralización contrastó con el silencio dentro de las islas.
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La situación se volvió más tensa con el paso de los días. Cerrone aseguró que el trato hacia ella y otros argentinos cambió progresivamente, especialmente en espacios cotidianos como restaurantes o alojamientos. Incluso relató que le prohibieron dar entrevistas desde el lugar donde se hospedaba, argumentando que sus declaraciones eran interpretadas como una postura política.
“No me podés prohibir un sentimiento”, afirmó al recordar el momento en que gritó “Argentina” al llegar. La corredora explicó que había respetado las reglas previas de no usar símbolos nacionales durante la competencia, pero consideró excesivo cualquier intento de limitar expresiones personales.
El episodio más delicado ocurrió en el aeropuerto, antes del regreso. Cerrone denunció que varios de sus compañeros fueron sometidos a revisiones exhaustivas de equipaje. “Les dieron vuelta las valijas como buscando algo. Eso fue muy violento”, describió. Aunque a ella no la revisaron, interpretó el hecho como una señal del clima que se había generado.
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Más allá de los conflictos, la atleta destacó el impacto que tuvo la experiencia en su mirada personal. Durante su estadía, recorrió distintos puntos históricos vinculados a la guerra y visitó el cementerio de Darwin. Esa dimensión emocional se sumó al recorrido deportivo y reforzó el significado de su participación.
Cerrone también comenzó a trasladar ese relato a distintos espacios educativos. A partir de lo vivido, fue invitada a escuelas y organizaciones para compartir su experiencia. “Tenés que seguir contando porque es una manera de malvinizar”, le dijeron veteranos con los que mantiene contacto. Ese concepto, según explicó, la motivó a seguir difundiendo lo ocurrido.
La atleta insiste en que su objetivo inicial fue simplemente correr, pero reconoce que el resultado y todo lo que vino después le dieron otra dimensión a su participación. “Yo solo quería que se escuche Argentina, ahí”, resumió. Su historia, atravesada por el deporte y la tensión política, sigue generando repercusiones más allá de la línea de llegada.














