
Gustavo Quinteros cuestionó el juego de Riestra pero apuntó contra el VAR tras la derrota
Deporte25/04/2026
REDACCIÓNEl golpe deportivo tuvo un efecto inmediato en la tabla y en el discurso puertas adentro. Independiente dejó pasar una oportunidad concreta de meterse en los playoffs tras el 2-0 frente a Deportivo Riestra, y la reacción de su entrenador puso el foco en aspectos que exceden lo estrictamente futbolístico.



La derrota no solo cortó una racha esperada sino que también expuso un problema de eficacia en momentos determinantes. El equipo generó situaciones claras que no pudo capitalizar, incluso con una pelota que dio en el palo y otras que quedaron sueltas en el área. Esa falta de contundencia contrastó con la precisión del rival en segundas jugadas.
En conferencia de prensa, Gustavo Quinteros combinó autocrítica con cuestionamientos externos. “Tenemos que jugar mejor, encontrar el mejor funcionamiento posible para los partidos que nos toquen”, sostuvo, en una primera lectura sobre el rendimiento de su equipo. Sin embargo, rápidamente amplió el análisis hacia el desarrollo del partido.
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El entrenador describió un trámite interrumpido y con escasa continuidad. “Se hizo todo el esfuerzo, el rival consiguió un gol después de un rebote rápido y se defendió mucho, cerró los espacios, hizo muchos foules, cortó muchas jugadas, no dejaba jugar”, expresó, al detallar cómo se configuró el encuentro. Esa lectura se enlaza con la dificultad que tuvo su equipo para imponer condiciones en campo rival.
El segundo gol, convertido por Pedro Ramírez, terminó de instalar la polémica. Desde el banco visitante reclamaron una posible posición adelantada en la acción previa, lo que derivó en críticas directas al sistema de revisión arbitral. “Pareció que el delantero cuando pivotea estaba offside pero olvidate que te van a llamar, no te llaman nada”, lanzó Quinteros, visiblemente molesto.
La queja no quedó solo en esa jugada puntual, sino que se extendió a una percepción más amplia. “Si fuera en favor de Independiente te llaman, te ponen la línea como quieren pero acá no te llaman. Nunca vamos a tener dudosa ni que el VAR te llame”, agregó, dejando planteada una desconfianza sobre la intervención tecnológica en decisiones cerradas.
Más allá de las protestas, el propio técnico reconoció limitaciones propias en la construcción ofensiva. El equipo no logró sostener volumen de juego ni generar una cantidad suficiente de situaciones para revertir el resultado. Esa combinación de factores terminó inclinando el partido en favor de un rival que, según su visión, aprovechó al máximo cada error.
La caracterización del rival también fue contundente. “Nos ganaron un partido generalmente sin proponer fútbol ni superarnos”, afirmó, al tiempo que remarcó que el desarrollo se inclinó por detalles como rebotes y pelotas divididas. En ese punto, el entrenador vinculó lo sucedido con una lógica más amplia del torneo local.
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“El fútbol argentino es así, si no tenés la posibilidad de jugar en campo abierto cualquier rival te puede complicar y ganar el partido”, completó, en una frase que sintetiza su mirada sobre el contexto competitivo. La dificultad para sostener un estilo aparece como una variable constante cuando el partido se fragmenta.
El impacto inmediato de la derrota se traslada ahora al calendario. El próximo compromiso frente a San Lorenzo aparece como una instancia decisiva para reencauzar la clasificación. La necesidad de sumar obliga a corregir tanto la eficacia en ataque como la respuesta ante partidos cerrados.
El margen de error se reduce y el escenario plantea exigencias concretas. La combinación de resultados ajenos y rendimiento propio definirá si el equipo logra sostener sus aspiraciones o queda condicionado en la recta final del torneo.














