
El empate sin goles en Tandil dejó más que un resultado para Germinal. El equipo capitalino soportó largos pasajes en inferioridad numérica y logró rescatar un punto que impacta en su posición dentro de la Zona 4, donde se ubica quinto de manera provisoria.



El desarrollo nunca tomó vuelo. Santamarina de Tandil intentó asumir el protagonismo, pero se encontró con un rival ordenado que priorizó sostenerse en el campo. Las aproximaciones fueron escasas y el juego se volvió cortado, con interrupciones constantes que impidieron continuidad.
En ese contexto, la primera situación clara llegó cerca del cierre del primer tiempo. Un remate de Thomas Oliveri exigió la respuesta de Uriel Morris, que evitó la apertura del marcador a los 40 minutos. Esa intervención marcó uno de los pocos momentos de riesgo real en toda la etapa inicial.
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El encuentro cambió de tono a partir de las expulsiones. Marcos Canchi dejó a Santamarina con diez a los 35 minutos del primer tiempo, lo que modificó el equilibrio antes del descanso. Sin embargo, el arranque del complemento volvió a alterar el escenario.
Apenas comenzada la segunda parte, Guido Morón vio la tarjeta roja y emparejó la cantidad de jugadores en cancha. Ese ajuste duró poco, porque a los 15 minutos Matías Labaroni también fue expulsado en el local, lo que configuró un cierre con espacios pero sin claridad en los metros finales.
En medio de ese desorden, apareció una acción determinante para sostener el resultado. A los 12 minutos del segundo tiempo, Luciano Molini respondió con una atajada clave que evitó la caída de su arco y sostuvo el empate cuando el trámite se abría.
Los cambios introducidos por ambos entrenadores buscaron renovar energías en un partido desgastante. Andrés Iglesias movió el banco para sostener la estructura y ganar frescura en ataque, mientras que Duilio Botella intentó reordenar a su equipo tras las expulsiones y encontrar alguna ventaja en el tramo final.
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Más allá del juego discreto, el punto tiene valor por el contexto. Germinal volvió a sumar fuera de Rawson, algo que ya había conseguido en la jornada inicial frente a Sol de Mayo, y mantiene una regularidad que lo deja cerca de los puestos de clasificación.
El cierre del partido reflejó el tono general: intensidad, fricción y pocas ideas en los últimos metros. Con el arbitraje de Jonathan Correa, el empate se sostuvo sin modificaciones y dejó a ambos equipos con la sensación de haber dejado pasar una oportunidad.
La tabla sigue en movimiento y las posiciones todavía no se consolidan. Germinal logró sostenerse competitivo en un escenario adverso y ahora deberá refrendar este punto en casa para no perder terreno en una zona que no da margen.















