
Chubut salió a disputar la agenda científica que reparte fondos y define prioridades
Chubut26/04/2026
REDACCIÓNLa provincia participó en la primera asamblea del COFECyT en Santiago del Estero, donde se discutieron financiamiento, producción y el lugar que busca ocupar cada distrito.

La discusión por la ciencia y la tecnología volvió a mostrar que no pasa solo por laboratorios, investigadores o universidades. También define qué provincias logran incidir en la agenda nacional, qué sectores productivos pueden sumar innovación y qué territorios consiguen respaldo para transformar conocimiento en empleo y actividad económica. En ese escenario, Chubut salió a plantarse en la primera asamblea general del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología con una intención concreta: no quedar al margen de las decisiones que se tomen desde Nación.
La reunión se realizó en Santiago del Estero y reunió a funcionarios nacionales con representantes de las 24 jurisdicciones del país. Allí no solo se habló de lineamientos generales ni de ideas abstractas sobre innovación. También se puso sobre la mesa una discusión más práctica, vinculada con herramientas de financiamiento, prioridades regionales y vínculos entre el sistema científico y la economía real.


En nombre de la provincia participó el secretario de Ciencia y Tecnología, Guillermo Defossé, que se integró a las distintas instancias de trabajo junto a funcionarios del resto del país. La presencia chubutense tuvo un sentido político claro: marcar que la provincia quiere tener voz propia cuando se definan programas, criterios de inversión y mecanismos de articulación federal. En un mapa desigual, donde muchas veces los recursos se concentran lejos de la Patagonia, ese posicionamiento no es un detalle menor.
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La asamblea se desarrolló en el Nodo Tecnológico del Parque Industrial La Isla, con presencia del subsecretario de Ciencia y Tecnología de la Nación, José Luis Acevedo, y con participación de autoridades nacionales y provinciales tanto en forma presencial como virtual. La apertura incluyó al gobernador santiagueño, Elías Miguel Suárez, mientras que el secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología y presidente del consejo, Darío Genua, intervino de manera remota. La escena mostró una foto amplia del sistema, pero también dejó ver que cada provincia llegó con intereses concretos y necesidades propias.
Uno de los ejes más sensibles pasó por el vínculo entre conocimiento y producción. La agenda que se trabajó apuntó a fortalecer el entramado entre el sistema científico-tecnológico y las economías regionales, una discusión que para Chubut resulta especialmente relevante por el peso que tienen sectores como la energía, la pesca, el ambiente, la industria y los recursos naturales. La clave, en este caso, no estuvo en producir documentos, sino en discutir cómo hacer que la ciencia deje de circular en paralelo y empiece a pesar más en la vida económica de cada territorio.
En ese punto, también aparecieron las herramientas de financiamiento de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (I+D+i). La exposición de esos instrumentos abrió un capítulo central para las provincias, porque ahí se juega parte de la posibilidad de crear nuevas empresas de base tecnológica, sostener empleo calificado y bajar proyectos concretos al territorio. Para distritos como Chubut, que buscan ampliar su matriz y sumar valor a partir del conocimiento, ese capítulo tiene un peso mucho más concreto que cualquier declaración de ocasión.
Defossé dejó en claro esa mirada cuando sostuvo que “la participación de las provincias en ámbitos como el COFECyT es fundamental para garantizar que las políticas científicas y tecnológicas respondan a las realidades y necesidades de cada territorio”. La frase no quedó en el terreno de la formalidad. En realidad, resume una discusión de fondo: si la política científica se diseña desde una lógica centralista, muchas provincias terminan recibiendo programas que no siempre dialogan con sus necesidades ni con sus posibilidades productivas.
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El funcionario también insistió en la necesidad de unir el conocimiento con sectores concretos de la economía provincial. Ahí aparece uno de los puntos más importantes del planteo chubutense, porque la provincia no fue solo a escuchar ni a cumplir con una representación institucional. Fue a defender la idea de que la ciencia puede convertirse en una herramienta para potenciar capacidades locales y para darle otra densidad al crecimiento, siempre que exista coordinación con Nación y con el resto de las jurisdicciones.
La asamblea sumó además a figuras como Paula Zingoni, Leonardo Palladino, representantes de la Agencia I+D+i, del CONICET y funcionarios de distintas provincias. Ese entramado le dio volumen técnico al encuentro, pero también reforzó una señal política: el federalismo científico no se agota en una foto, sino que requiere acuerdos, seguimiento y continuidad. De hecho, en la jornada previa ya se había reunido el Consejo Regional de Ciencia y Tecnología del NOA, lo que mostró que las regiones también buscan ordenar intereses y proyectos propios antes de sentarse en la mesa nacional.
En ese marco, la participación de Chubut dejó una señal que va más allá del encuentro en sí. La provincia buscó meter sus prioridades en una discusión donde se definen recursos, programas y criterios que después impactan sobre universidades, organismos, empresas y comunidades. Cuando el reparto de oportunidades también se juega en la ciencia, estar presente ya no alcanza: lo que importa es llegar con agenda, con intereses claros y con capacidad para pelear por un lugar.














