Neuquén ya proyecta US$12.000 millones y Vaca Muerta empuja otro salto

Actualidad27/04/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El Gobierno neuquino espera un récord de inversión petrolera en 2026 y pone el foco en un cuello de botella que puede frenar el negocio: la infraestructura para sacar gas y crudo.

el director provincial de Economía de Hidrocarburos, Mauricio Ferraris, y Daniel González secretario de la Federación de Cámaras del Sector Energético de Neuquén
El director provincial de Economía de Hidrocarburos, Mauricio Ferraris, y Daniel González secretario de la Federación de Cámaras del Sector Energético de Neuquén

La discusión energética en Neuquén ya no pasa por si Vaca Muerta tiene potencial, sino por la velocidad con la que puede transformar ese potencial en producción, exportaciones y dólares. En ese terreno, el dato que más ruido hizo en los últimos días fue la proyección oficial de un nuevo techo de inversión para este año. La cifra, que apunta a los US$12.000 millones, vuelve a mostrar la escala que tomó el desarrollo hidrocarburífero en la provincia.

La definición salió de boca de Mauricio Ferraris, director provincial de Economía de Hidrocarburos, durante su participación en Conectando Vaca Muerta, un encuentro que reunió en Neuquén a empresas, cámaras y referentes del sector energético. Allí dejó planteado que la provincia se encamina a un volumen de desembolsos sin antecedentes recientes. La frase fue directa: “este año vamos a alcanzar un récord de inversiones de 12 mil millones de dólares en la provincia”.

El número no aparece aislado ni se sostiene solo por entusiasmo empresarial. Llega apoyado sobre un crecimiento sostenido de la producción que reposicionó a Neuquén en el mapa energético argentino con un peso dominante. Ferraris lo resumió con otra definición fuerte: “Hoy Neuquén produce el 70 por ciento del petróleo de Argentina y el 70 por ciento del gas”, un contraste enorme frente a lo que ocurría apenas una década atrás.


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Ese salto también está íntimamente ligado al cambio de perfil productivo de la provincia. Lo que antes era una matriz más repartida entre convencional y no convencional hoy quedó cada vez más recostado sobre la roca madre. En ese punto, el funcionario subrayó que “el 95 por ciento de ese gas es no convencional”, una cifra que explica por qué el nombre de Vaca Muerta ya funciona casi como sinónimo del presente y del futuro económico de Neuquén.

Pero el clima de expansión no tapa los límites que hoy empiezan a volverse más visibles. En el panel también quedó claro que el gran desafío no está solo en perforar más, sino en tener cómo transportar todo lo que se produce. Ferraris lo dijo sin rodeos: “Lo que hoy marca el ritmo de Vaca Muerta es la capacidad de evacuación. Si no tenemos cómo sacar el gas, no vamos a poder hacer más pozos”.

Ese cuello de botella tiene efectos concretos y no una forma abstracta de problema logístico. En verano sobra gas, hay pozos que deben cerrarse y la producción queda condicionada por la falta de salida comercial o de infraestructura disponible. En el petróleo, la lógica exportadora aparece más accesible, pero también depende de ductos, terminales y capacidad para sostener un flujo mucho mayor que el actual.

Por eso, en la mirada oficial, el verdadero salto no se juega solo en el subsuelo, sino en las obras que permitan convertir a Neuquén en una plataforma exportadora estable. Ferraris explicó que el petróleo permite pensar en ventas al exterior “de manera relativamente fácil, pero se requiere infraestructura”, mientras que en el gas el salto exige una escala todavía más compleja, con plantas de GNL y costos que permitan competir de verdad en el mercado internacional.


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La exposición también dejó otro mensaje que corre del entusiasmo inmediato hacia una mirada más larga. En medio del impulso por producir más, Ferraris recordó que el negocio no termina cuando el pozo entra en actividad, sino que también hay que pensar qué pasará cuando ese ciclo se cierre. “Todos estos pozos que se están haciendo se van a tener que abandonar, y ese es un tema que se debe abordar desde ahora”, advirtió, al introducir una discusión que suele quedar mucho más relegada.

En esa misma lógica, el funcionario mencionó oportunidades específicas dentro del mapa neuquino, con Rincón de los Sauces como uno de los puntos que más puede capitalizar la nueva etapa, y también con ciudades históricas como Plaza Huincul y Cutral Co todavía ligadas a proyectos con gas y líquidos asociados. Lo que aparece ahí es una provincia que no solo produce más, sino que empieza a reordenar sus expectativas territoriales alrededor del negocio energético.

La proyección de US$12.000 millones funciona entonces como una señal potente, pero no como una garantía automática de expansión sin frenos. Vaca Muerta sigue creciendo, la producción sostiene un peso cada vez más decisivo y la provincia ya exporta una parte importante de su petróleo. Sin embargo, el propio Gobierno neuquino dejó planteado que el próximo salto no depende únicamente de los pozos, sino de algo mucho más terrenal: tener rutas de salida, costos competitivos y una estructura capaz de soportar una escala que ya dejó de ser promesa.

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