
El chef patagónico Claudio Jaramillo busca certificar un récord Guinness en Esquel con una pieza única. Utilizará carne de Trevelin y verduras de la cordillera en una cocción que durará dos horas.

La logística para transformar un plato cotidiano en una pieza de ingeniería culinaria requirió el desarrollo de herramientas inexistentes en el mercado gastronómico. En Buenos Aires, técnicos y artesanos fabricaron una bandeja de dimensiones inéditas y un horno diseñado con una potencia y capacidad de distribución de calor diferente a los modelos comerciales. Estos elementos resultan indispensables para que la masa soporte el peso y el relleno mantenga su consistencia sin quebrarse durante el proceso.
El desafío tendrá lugar en la Sociedad Rural de Esquel, donde se intentará cocinar la empanada más grande del mundo elaborada en una sola pieza. "La empanada va a pesar más de 20 kilos", confirmó el chef Claudio Jaramillo, quien ostenta el título de campeón mundial obtenido en 2024. El cocinero detalló que el objetivo es presentar una unidad real y no una suma de partes, algo que hasta ahora no tiene registros similares en el país ni en el exterior.


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La materia prima elegida para este intento de récord busca posicionar la producción de la zona andina en el mapa internacional. La receta contempla el uso exclusivo de carne de Trevelin y vegetales cosechados en las huertas locales de la cordillera chubutense. Jaramillo, que define la propuesta como "ciento por ciento local", apuesta a que la calidad de los insumos regionales sea el sello distintivo de la hazaña que se presentará en vivo.
El tiempo de exposición al fuego es uno de los factores de mayor riesgo para el equipo técnico. Se estima que la cocción demandará entre una hora y 40 minutos y dos horas completas para asegurar que el centro de la pieza alcance la temperatura adecuada. El proceso se realizará el domingo 24 de mayo, en la víspera de la Revolución de Mayo, como parte de los atractivos centrales del festival Feriarte que reúne a productores y artesanos de la zona.
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Jaramillo no estará solo frente al horno, sino que coordinará un operativo que involucra a especialistas de diferentes puntos del país. El equipo de trabajo incluye a colegas de Bariloche y Buenos Aires, junto al personal de su propio comercio. Además, el proyecto cuenta con la participación activa de alumnos de una escuela especial donde el chef se desempeña como docente, integrando la educación y la gastronomía en un objetivo común.
A diferencia de las versiones regionales que incluyen papa, pasas de uva o azúcar, esta empanada gigante respetará una esencia técnica que permita su manipulación sin roturas. La estabilidad de la masa es el mayor interrogante para los expertos, ya que debe sostener una carga que multiplica por cientos el tamaño de una unidad convencional. La presentación ante el público busca demostrar que es posible mantener la forma identificable del plato típico nacional en escalas monumentales.
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El evento se desarrollará en el marco de la mencionada feria que funcionará entre el 23 y el 25 de mayo, convirtiendo a Esquel en el epicentro de la atención culinaria patagónica. La organización del festival espera una afluencia masiva de visitantes atraídos por la posibilidad de presenciar el pesaje final de la pieza. La Sociedad Rural local adaptará sus instalaciones para albergar la estructura de cocción especial que llegará desde la Capital Federal.
La trayectoria de Jaramillo en la Asociación de Pizzerías y Casas de Empanadas de la República Argentina le otorga el respaldo técnico necesario para este movimiento audaz. El chef remarcó que "esta va a ser una empanada gigante real", diferenciándose de otros eventos donde se realizan preparaciones de gran tamaño pero divididas en porciones previo al horneado. La apuesta es, fundamentalmente, por la integridad de la pieza única de más de 20 kilos.
El resultado de este intento quedará supeditado a la precisión térmica y al manejo del personal durante la jornada del domingo. Si la estructura del horno y la bandeja responden según lo previsto, Chubut podría ingresar en las páginas de los récords mundiales con un producto basado íntegramente en recursos de su propia tierra. La expectativa crece en la cordillera ante un cierre de mayo que promete mezclar tradición patria con innovación gastronómica de alto riesgo.
















