
La deuda aprieta en mayo y el Gobierno recurre a una jugada que depende del mercado
Actualidad02/05/2026
REDACCIÓNCon vencimientos millonarios en el corto plazo, el Tesoro busca estirar pagos y absorber pesos en un esquema que exige alta renovación y confianza constante.

El calendario financiero vuelve a poner presión sobre el Gobierno en un mes que aparece cargado de compromisos. En mayo, los vencimientos de deuda en pesos alcanzan los $6,9 billones, una cifra que obliga a sostener una estrategia delicada para evitar tensiones mayores.
El esquema elegido combina dos movimientos simultáneos. Por un lado, el Tesoro intenta renovar más del 100% de los compromisos que van venciendo. Por otro, busca extender los plazos de pago hacia los años 2028 y 2029, en un intento por descomprimir el corto plazo.


Detrás de esta maniobra aparece una lógica que va más allá de cubrir vencimientos. El sistema también funciona como un mecanismo para absorber pesos del mercado, en un contexto donde la liquidez excedente genera preocupación por su posible impacto en la inflación. Según un informe de la consultora Equilibra, el panorama no ofrece demasiado margen. “El calendario de vencimientos en pesos sigue apretado”, advierten, y anticipan que la presión no se limita a este mes.
El análisis señala que junio y agosto aparecen con cifras todavía más exigentes. En esos meses, los compromisos ascienden a $14,8 billones y $14,9 billones respectivamente, mientras que diciembre proyecta vencimientos cercanos a los $20 billones.
OTRAS NOTICIAS
En ese contexto, el resultado de abril ofrece una referencia reciente. El Tesoro logró un financiamiento neto de $200.000 millones, con un nivel de renovación del 102,2%. Se trata de un dato relevante, aunque marca el valor más bajo dentro de una serie de cuatro meses consecutivos por encima del 100%.
El comportamiento del mercado también condiciona la estrategia. Los inversores muestran preferencia por instrumentos de corto plazo, lo que limita la posibilidad de extender vencimientos de manera sostenida en el tiempo. En la última licitación, esa tendencia volvió a quedar expuesta. “La demanda volvió a la tasa fija corta”, indica el reporte, al destacar el peso de una LECAP a 43 días que concentró el 61% de lo adjudicado.
El esquema financiero actual se apoya además en la relación entre el Tesoro y el Banco Central. Mientras la autoridad monetaria emite pesos para comprar dólares, el Ministerio de Economía interviene para retirar ese excedente mediante la colocación de deuda.
Esa dinámica convierte al Tesoro en una pieza central dentro del equilibrio macroeconómico. Según los analistas, actúa como una “muleta” para evitar que el exceso de liquidez presione sobre los precios en un contexto de consumo en baja y actividad económica estancada.
OTRAS NOTICIAS
Sin embargo, el mecanismo no está exento de riesgos. Los especialistas advierten que su funcionamiento depende cada vez más de variables financieras y de la estabilidad política, factores que pueden alterar rápidamente el escenario.
En paralelo, el Gobierno continúa reforzando su presencia en el mercado en dólares. La emisión de bonos como los Bonares suma más de u$s2.250 millones entre el AO27 y el AO28, lo que refleja que todavía existe demanda por instrumentos en moneda extranjera.
En la última colocación, el AO27 alcanzó su tope con una tasa del 5,04% nominal anual. Ese dato confirma el interés por este tipo de activos, en contraste con la cautela que muestran los inversores en otros segmentos.
El desafío inmediato pasa por sostener este equilibrio en un contexto de vencimientos crecientes. La capacidad de renovar deuda y mantener la confianza del mercado será determinante para atravesar los próximos meses sin sobresaltos.














