Cómo una marea roja terminó afectando a ballenas, lobos marinos y humanos

Chubut06/05/2026Sergio BustosSergio Bustos

Un fenómeno que comienza a escala microscópica logró escalar hasta afectar a algunos de los animales más grandes del océano. Esa es una de las principales conclusiones de un estudio científico que analizó la marea roja ocurrida en 2022 en el Golfo Nuevo y su impacto en la fauna marina y la población local.

Ballena en Península Valdés
Ballena en Península Valdés.

La investigación fue encabezada por especialistas del CONICET con base en Puerto Madryn, junto a un equipo del Instituto Argentino de Oceanografía. El trabajo no solo se centró en la mortandad de ballenas francas australes, sino que buscó entender el recorrido de las toxinas dentro de todo el ecosistema marino.

El evento coincidió con la muerte de 30 ballenas y también con un episodio de mortalidad en lobos marinos. A partir de ese punto, el equipo científico avanzó en una reconstrucción detallada para determinar cómo las toxinas lograron alcanzar a estos grandes mamíferos.


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Las protagonistas invisibles fueron microalgas del grupo de los dinoflagelados, en particular el complejo Alexandrium catenella/tamarense. Estas especies generan saxitoxinas, compuestos neurotóxicos conocidos por provocar intoxicaciones severas en organismos que las incorporan.

Para seguir el rastro de estas sustancias, las investigadoras analizaron distintos niveles de la cadena alimentaria. Estudiaron desde el fitoplancton hasta peces, moluscos y mamíferos marinos, logrando una visión integral del fenómeno.

Los resultados mostraron niveles elevados de toxinas tanto en el fitoplancton como en el mesozooplancton. Este último resultó clave en el proceso, ya que actuó como un vector de transferencia hacia niveles superiores, incluyendo a las ballenas que se alimentaban en la zona afectada.


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Un dato relevante es que las mayores concentraciones de toxinas coincidieron con áreas donde estos cetáceos estaban alimentándose activamente. Esto refuerza la hipótesis de que la exposición se produjo durante la ingesta de presas contaminadas, en pleno comportamiento de alimentación.

El estudio también detectó toxinas en muestras fecales de ballenas vivas recolectadas después del evento. Este hallazgo evidencia que algunos ejemplares sobrevivieron a una exposición subletal, lo que abre interrogantes sobre posibles efectos a largo plazo.

En paralelo, los análisis sobre lobos marinos arrojaron un resultado inédito en la región. Se encontraron saxitoxinas en fetos de hembras preñadas, lo que constituye una evidencia de transferencia materna de estas sustancias, un dato que amplía la preocupación sobre el impacto en las crías.


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El fenómeno no se limitó a la fauna. Durante ese mismo período, alrededor del 10% de la población de Puerto Pirámides consultó en el hospital local por síntomas gastrointestinales compatibles con exposición a toxinas. Si bien no se estableció una relación directa, la coincidencia temporal con la marea roja resulta significativa.

Desde el equipo científico destacaron: “El valor de este trabajo radica en que permite observar, casi en tiempo real, cómo las toxinas se desplazan a través de todo un ecosistema”. Esta mirada integral marca una diferencia con estudios anteriores que analizaban casos aislados.

Las conclusiones apuntan a un escenario que requiere atención sostenida. En un contexto de cambios ambientales, las floraciones algales nocivas podrían aumentar en frecuencia e intensidad, con impactos que exceden lo estrictamente biológico.

El trabajo refuerza la necesidad de sostener sistemas de monitoreo continuo que integren distintas disciplinas. La evidencia muestra que procesos invisibles pueden desencadenar consecuencias visibles y profundas, tanto en la biodiversidad como en las comunidades humanas que dependen del mar.

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