
La salida de una funcionaria electoral expuso otra tensión del Gobierno con las PASO
Política07/05/2026
REDACCIÓNMaría Luz Landivar dejó la Dirección Nacional Electoral y el oficialismo movió fichas mientras sigue sin conseguir apoyos para la reforma.

La renuncia de la titular de la Dirección Nacional Electoral abrió un nuevo movimiento dentro del esquema político del Gobierno en medio de las dificultades para impulsar cambios en el sistema electoral. María Luz Landivar dejó su cargo y el Ejecutivo ya definió a Juan Pablo Limodio como reemplazante al frente del organismo encargado de la administración electoral.
La decisión apareció en un momento sensible para la Casa Rosada, que todavía no consigue respaldo parlamentario suficiente para avanzar con la reforma impulsada por La Libertad Avanza. Dentro de ese paquete, uno de los puntos más cuestionados sigue siendo la eliminación de las PASO, una discusión que incluso generó diferencias entre aliados habituales del oficialismo.


La Dirección Nacional Electoral ocupa un rol técnico estratégico dentro del Poder Ejecutivo y funciona bajo la órbita de la Vicejefatura de Gabinete del Interior. Desde allí se coordinan aspectos centrales vinculados a la organización de elecciones y la implementación de herramientas electorales.
En el Gobierno explicaron que el cambio de nombres quedó directamente relacionado con el escenario político abierto por la reforma electoral. Según señalaron desde el oficialismo, “se consideró que Juan Pablo Limodio es la persona indicada para asumir en la DINE” frente a las modificaciones que busca impulsar el Ejecutivo.
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La discusión sobre las PASO se transformó en uno de los principales obstáculos legislativos para el oficialismo. Sectores dialoguistas del peronismo y algunos espacios aliados pusieron reparos sobre la posibilidad de eliminar el sistema de primarias, lo que obligó al Gobierno a recalcular negociaciones dentro del Congreso.
Incluso dentro del PRO aparecieron posiciones con matices respecto del debate. El jefe del bloque, Cristian Ritondo, reconoció el impacto económico que implica sostener las primarias, aunque evitó alinearse de manera total con la propuesta libertaria.
Ritondo sostuvo que “las Paso han hecho muchas cosas buenas, aunque también es cierto que son costosas”. La frase reflejó el tono de una discusión que todavía no encuentra una mayoría clara y que mantiene abierto el conflicto político sobre el futuro del sistema electoral argentino.
La salida de Landivar tampoco implica un alejamiento completo del Gobierno. Dentro del oficialismo destacan su experiencia técnica en procesos electorales y remarcan que continuará ligada a tareas de asesoramiento dentro del área política vinculada al Ministerio del Interior.
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Fuentes gubernamentales indicaron que “dada su experiencia y trayectoria en temas electorales, el ministro Santilli le pidió que continúe desempeñándose como asesora”. También señalaron que trabajará de manera conjunta con el secretario de Interior, Gustavo Coria.
El cambio dentro de la DINE terminó mostrando algo más que una simple modificación administrativa. La reorganización quedó atravesada por la discusión sobre las reglas electorales y por la dificultad que atraviesa el oficialismo para reunir apoyos legislativos en un tema donde todavía persisten diferencias incluso entre sectores cercanos al Gobierno.
Mientras el Congreso sigue sin definir el futuro de la reforma, la Casa Rosada empezó a mover piezas dentro de los organismos encargados de administrar los próximos procesos electorales. La salida de Landivar y el desembarco de Limodio aparecen así ligados a una etapa donde la discusión política ya no pasa solamente por los votos, sino también por las reglas del juego.














