
Incineraron más de media tonelada de cocaína incautada durante controles viales
Policiales08/05/2026
REDACCIÓNEl Escuadrón de Seguridad Vial de Gendarmería Nacional movilizó un operativo especial en Rafaela para eliminar los cargamentos detectados en diversas rutas. La medida buscó vaciar los depósitos federales.

Un dispositivo especial de Gendarmería Nacional rompió la rutina de la Ruta Nacional Nº 34 para ingresar al predio del crematorio local. Las patrullas escoltaron el transporte de una carga sensible que debía ser eliminada para garantizar la seguridad de las dependencias oficiales. El operativo se centró en la destrucción de un total de 525 kilos 863 gramos de cocaína que habían sido recolectados en diversos puestos de control distribuidos por toda la bota santafesina.
La decisión de las autoridades judiciales buscó agilizar el cierre de la cadena de custodia para evitar el amontonamiento de sustancias peligrosas en depósitos que no están diseñados para el almacenamiento prolongado. Esta quema no solo representa un trámite administrativo, sino que funciona como una medida de seguridad preventiva para sacar del circuito un volumen de estupefacientes que atrae riesgos externos. La Sede Fiscal Descentralizada de Rafaela coordinó cada movimiento para asegurar que el material llegara íntegro a los hornos del Crematorio Eco Parque.
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Los peritajes previos determinaron que la mayor parte de la droga incinerada provenía de una estructura de transporte que utiliza los corredores interprovinciales como vía de paso. El patrullaje constante sobre las calzadas de la provincia permitió detectar estas cargas ocultas en procedimientos viales que terminan desbaratando logísticas complejas de traslado. Cada ladrillo de cocaína fue verificado rigurosamente antes de ser arrojado a las llamas para garantizar la transparencia total del acto.
El cargamento más voluminoso llegó desde el norte de la provincia, transportado por efectivos del Escuadrón de Seguridad Vial “San Justo”. Esta unidad aportó un total de 417 kilos 501 gramos de la sustancia blanca, lo que representa el resultado de múltiples intervenciones exitosas en las rutas nacionales. La concentración de semejante cantidad de droga en un solo lugar exigió un protocolo de custodia que se mantuvo inalterable hasta que el fuego consumió la totalidad del material.
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El Escuadrón de Seguridad Vial “Rafaela” completó la partida con otros 108 kilos 362 gramos de cocaína que permanecían bajo su resguardo directo en la región. La unificación de ambos lotes permitió que el sistema judicial santafesino resolviera en una sola jornada el destino de una carga que tendría un valor millonario en el mercado negro. Los oficiales encargados del traslado firmaron las actas frente a los secretarios del juzgado, certificando que el material destruido coincidía con los registros de los secuestros previos.
La ubicación del crematorio sobre una traza de alta circulación no fue un detalle menor para el plan de seguridad diseñado por la Fuerza Federal. Se necesitó un despliegue que incluyó patrullas de apoyo para abrir paso al convoy que trasladaba la sustancia desde los depósitos de Gendarmería. El control documental fue riguroso en cada kilómetro del recorrido, ya que el protocolo de estas características no admite margen de error en el movimiento de los bultos.
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Dentro del predio, el personal técnico especializado supervisó el funcionamiento de los hornos para asegurar que la combustión de la cocaína fuera total. El apoyo de los especialistas en Criminalística y Estudios Forenses resultó clave para respaldar técnicamente el operativo, verificando que los procedimientos se ajustaran a las normas ambientales vigentes. La supervisión fiscal se mantuvo presente en el lugar hasta que la última fracción de estupefaciente se convirtió en cenizas.
Esta quema permite además que la Gendarmería Nacional recupere capacidad operativa al liberar personal que antes debía estar afectado a la vigilancia de los depósitos. La acumulación de droga secuestrada suele generar cuellos de botella administrativos, por lo que este operativo concentrado agilizó de manera notable los tiempos procesales de las causas involucradas. La destrucción en Rafaela se suma así a una serie de medidas destinadas a reducir riesgos y liberar espacios de custodia en las dependencias federales.















