
Un golpe de 3.500 millones: abandonaron una tonelada de droga en la costa del Paraná
Policiales08/05/2026
REDACCIÓNPrefectura interceptó un desembarco en Puerto Fontini luego de una tarea de inteligencia. Los traficantes huyeron hacia Paraguay y dejaron bultos dispersos en la orilla.

El mercado negro del narcotráfico sufrió una pérdida de más de 3.500 millones de pesos en la ribera misionera del río Paraná. El decomiso se produjo en una zona de monte cerrada, donde los delincuentes intentaron un desembarco veloz bajo el amparo de la geografía fronteriza. Los efectivos debieron asegurar el perímetro rápidamente para evitar emboscadas mientras contabilizaban el material hallado durante la inspección ocular inicial.
Las cuatro personas involucradas en el flete ilegal utilizaron la ventaja del motor para huir hacia territorio paraguayo apenas notaron la presencia de las fuerzas de seguridad. Los sujetos regresaron hacia su país de origen a bordo de una de las embarcaciones luego de verse cercados por la vigilancia costera que ya conocía sus movimientos. En su apuro por ganar profundidad en el canal principal del río, dejaron atrás una de las lanchas cargada con parte de la sustancia.
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La maniobra no fue un hallazgo casual de patrullaje, sino el resultado directo de tareas de investigación que anticipaban un posible intento de ingreso de droga desde la costa vecina. Esta información técnica permitió que las patrullas se posicionaran en lugares estratégicos antes de que las lanchas tocaran suelo argentino. El despliegue de los puestos de observación resultó fundamental para seguir el movimiento de las embarcaciones sin que los sospechosos advirtieran la emboscada.
El paraje conocido como Puerto Fontini, ubicado a la altura del kilómetro 1726, se convirtió en el escenario de una descarga que quedó interrumpida por la irrupción policial. Al llegar al sector por agua y tierra, los agentes encontraron 28 bultos dispersos sobre el barro de la costa, lo que indicaba que el trabajo de estiba ya estaba en marcha. Otros nueve bultos todavía permanecían dentro del bote que los traficantes no pudieron poner en marcha para el escape.
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El conteo final de la requisa arrojó una cifra que preocupa a las autoridades por la magnitud de la logística empleada por las bandas trasnacionales. Se incautaron un total de 1.179 paquetes de estupefacientes, los cuales estaban distribuidos en los 37 bultos secuestrados durante la calurosa jornada. El pesaje oficial en la dependencia confirmó que la carga era superior a una tonelada, consolidando uno de los operativos de mayor volumen en lo que va del año.
La facilidad con la que las embarcaciones cruzan el cauce demuestra que la frontera fluvial sigue siendo el punto más sensible para el ingreso de sustancias. Los movimientos rápidos y los cruces breves permiten a las organizaciones reducir el tiempo de exposición ante los radares o patrullajes de rutina. En esta oportunidad, la diferencia la marcó la vigilancia en un punto concreto que permitió interceptar la operatoria típica de descarga rápida sobre zonas ribereñas.
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La Fiscalía Federal de Oberá y el juzgado de la misma jurisdicción tomaron el control de las actuaciones para intentar identificar a los responsables de la carga. Los investigadores analizan ahora la embarcación abandonada en busca de huellas dactilares o registros que permitan rastrear la propiedad del casco incautado. Todo el material secuestrado quedó bajo estricto resguardo de la fuerza para cumplir con los protocolos de custodia que exige la Justicia Federal.
Una de las líneas que siguen los especialistas es determinar si existía un equipo de apoyo terrestre esperando el cargamento en la zona de Puerto Rico. El hecho de que hubiera bultos ya descargados en la orilla sugiere que la logística contemplaba un traslado inmediato hacia centros de acopio internos de la provincia. La investigación deberá precisar quiénes eran los destinatarios de los 1.179 paquetes que finalmente no llegaron a entrar en el circuito de consumo.















