
Vidal echó al Ministro de Trabajo de Santa Cruz por la sospecha de cobros simultáneos
Política08/05/2026
REDACCIÓNEl gobernador removió al ministro de Trabajo, defendió una señal de transparencia y dejó abierta la definición del reemplazo en el gabinete.

El Ministerio de Trabajo de Santa Cruz quedó sin conducción después de que el gobernador Claudio Vidal confirmara la destitución de Juan Mata. La salida se produjo por la controversia generada a partir de documentación vinculada a presuntos cobros simultáneos mientras el funcionario integraba la administración provincial. La decisión movió una pieza sensible del gabinete y obligó al Gobierno a exponer públicamente el criterio político aplicado ante la denuncia.
Vidal presentó la remoción como una decisión ligada a la responsabilidad institucional de su gestión. El mandatario buscó marcar distancia frente al caso y sostuvo que su administración no puede sostener situaciones que contradigan el discurso de transparencia. La medida, además, dejó instalado un mensaje interno para el resto del gabinete provincial.


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El gobernador fue directo al justificar la salida del ahora exministro. “Como lo dije siempre, no voy a defender lo indefendible. Nosotros vinimos a hacer bien las cosas, a cambiar una forma de hacer política y a demostrar que se puede gobernar con transparencia”, expresó. La frase colocó el caso Mata dentro de una definición política más amplia sobre el modo en que el Ejecutivo quiere administrar las crisis de gestión.
La polémica se originó por la difusión de documentación relacionada con presuntos cobros simultáneos. El texto no detalla el alcance administrativo de esas constancias, pero sí indica que la controversia involucró al funcionario durante su paso por la administración provincial. A partir de ese escenario, Vidal resolvió desplazarlo del Ministerio de Trabajo.
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La decisión tuvo impacto porque Mata no era un funcionario menor dentro del esquema provincial. Su cargo lo ubicaba al frente de un área con vínculo directo con conflictos laborales, negociación sectorial y relación con trabajadores. La salida, por lo tanto, no solo afecta al nombre propio del exministro, sino también a la continuidad operativa de una cartera clave.
Vidal también admitió que la medida tuvo un componente personal difícil, aunque remarcó que la obligación institucional estaba por encima de cualquier cercanía. “Juan es una persona a la que aprecio mucho, y justamente por ese respeto y por la responsabilidad que tenemos frente a nuestros vecinos, era necesario tomar esta decisión”, sostuvo. Con esa declaración, intentó separar el vínculo personal de la respuesta política.
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El mensaje oficial buscó mostrar que el Gobierno de Santa Cruz no iba a relativizar el caso por tratarse de un integrante del propio gabinete. La salida de Mata funcionó como una señal hacia la ciudadanía y hacia la dirigencia provincial. También dejó planteado que la transparencia será usada como vara pública para evaluar a quienes ocupan cargos de responsabilidad.
En esa misma línea, Vidal insistió en que el compromiso con la sociedad santacruceña debía prevalecer sobre cualquier relación interna. “Por encima de cualquier relación personal, siempre va a estar el compromiso que asumimos con el pueblo de Santa Cruz”, enfatizó. La cita reforzó el intento del gobernador de convertir una crisis de gabinete en una definición de autoridad política.
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La salida de Mata abre una etapa de reorganización dentro del Ministerio de Trabajo. El Gobierno deberá definir quién ocupará el cargo y cómo se garantizará la continuidad del área en medio de las repercusiones políticas. Esa definición será observada de cerca porque marcará el rumbo que Vidal pretende imprimirle a una cartera atravesada por una crisis institucional.
El caso también reubicó en el centro del debate provincial el control sobre la función pública. La controversia por presuntos cobros simultáneos golpeó a un funcionario de primera línea y derivó en una decisión directa del gobernador. El saldo inmediato es un gabinete modificado, una cartera sin titular confirmado y una gestión que buscará sostener el costo político de haber desplazado a uno de sus propios ministros.
















