
El fútbol que no se ve: la insólita parálisis de tres meses que afecta a cuatro clubes
Deporte09/05/2026
REDACCIÓNNewell’s, Gimnasia de Mendoza, Central Córdoba y Estudiantes de Río Cuarto enfrentan un bache de 80 días sin competencia oficial. El desafío de mantener planteles caros sin ingresos de taquilla.

El diseño actual del fútbol argentino generó una situación inédita para cuatro planteles de la Liga Profesional: deberán pasar casi tres meses sin disputar un solo minuto por los puntos. Entre el sistema de playoffs que excluye a la mayoría, eliminaciones tempranas en copas y el receso por el Mundial, equipos como Newell’s Old Boys y Central Córdoba entran en una dimensión de inactividad que pone a prueba su estructura financiera. Para estos clubes, el próximo partido oficial recién asoma a finales de julio, obligándolos a gestionar una pretemporada que dura casi lo mismo que un torneo entero.
La estadística más impactante recae sobre el equipo rosarino. La "Lepra" sumará un total de 211 días sin fútbol entre los recesos de 2025 y este 2026, lo que significa que sus jugadores se pasaron el 38,5% del tiempo sin jugar. Frank Darío Kudelka, DT de Newell's, calificó este periodo como "la otra orilla", un tiempo que utilizará para un diagnóstico profundo del plantel. Sin embargo, para la dirigencia, el desafío es mantener la masa societaria y la renovación de abonos sin el incentivo del espectáculo semanal.


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En Mendoza, el panorama en Gimnasia es similar en tiempo pero distinto en sensaciones. El "Lobo" quedó a las puertas de la clasificación y ahora licencia a sus jugadores con planes de entrenamiento a distancia para no perder la forma. Desde el club mendocino aseguran que el impacto económico está mitigado porque sus contratos son anuales y los sponsors acompañan el proyecto institucional más allá de los partidos. "La gente nos sigue desde las malas", afirman, confiando en que el socio no dejará de pagar la cuota pese al vacío en el calendario.
Por el contrario, para Central Córdoba de Santiago del Estero, el parate es un tiempo de austeridad extrema. Con el presupuesto más bajo de los últimos seis años, el "Ferroviario" ya envió a su equipo de vacaciones y planea una pretemporada gasolera a partir del 1° de junio. Lucas Pusineri, su entrenador, fue tajante al definir la situación actual: "En el fútbol argentino hay que tratar de sobrevivir". Para ellos, estos meses sin competencia son vitales para rearmar una ingeniería financiera que les permita traer refuerzos sin comprometer el futuro impositivo del club.
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El caso más crítico es el de Estudiantes de Río Cuarto, que atraviesa una crisis deportiva histórica. El equipo cordobés cosechó apenas cinco puntos en el Apertura, convirtiéndose en el segundo peor equipo del siglo en torneos cortos. Mientras el descenso acecha por el fondo de la tabla de promedios, el "León" aprovecha estos 80 días para cambiar de entrenador y buscar refuerzos de experiencia. Sus hinchas exigen movimientos rápidos en el mercado de pases: saben que no tienen margen de error si quieren conservar el "paraíso" de la Primera División.
A pesar de este "lado oscuro" de la inactividad prolongada, la mayoría de los dirigentes de la clase media del fútbol argentino sigue apoyando el formato de Apertura y Clausura. La posibilidad de meterse en una definición por el título con apenas cinco o seis victorias en 16 partidos es un botín demasiado tentador. El ejemplo de Estudiantes de La Plata, coronándose por penales en 2025, es el espejo donde se miran los clubes que hoy no juegan: prefieren el riesgo del parate largo antes que volver a los torneos de 30 equipos todos contra todos.
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Desde lo operativo, transformar la falta de competencia en una ventaja temporal es el objetivo que declaran los coordinadores de comunicación. En Rosario, se trabaja en un diagnóstico del plantel para que el margen de error en las incorporaciones sea "chiquito y directo", sin intermediarios que encarezcan las operaciones. La idea es potenciar a los juveniles del club durante estos meses de prácticas a puertas cerradas, preparándolos para el ritmo frenético que tendrá el segundo semestre del año.
Sin embargo, el bache futbolístico genera un riesgo deportivo latente. Mientras los ocho mejores equipos de cada zona siguen en ritmo de competencia y alta intensidad, los eliminados deberán conformarse con amistosos informales de bajo calibre. Esta brecha competitiva podría ser determinante cuando se reanude la Liga a fines de julio. Los preparadores físicos enfrentan el rompecabezas de mantener motivados a futbolistas profesionales que entrenan sin el horizonte cercano de un vestuario de domingo.















