
Óleos históricos y experimentación textil ocupan las salas del Museo de Artes Visuales de Trelew
Turismo09/05/2026
REDACCIÓNEl edificio municipal integra el patrimonio donado por la familia de Miguel Ángel Guereña con las propuestas contemporáneas de tres artistas de la región.

Las paredes del Museo Municipal de Artes Visuales de Trelew exhiben este mes una conjunción de legados históricos y búsquedas estéticas actuales que exceden el mero montaje decorativo. La oferta cultural permite observar la transición entre la pintura clásica de mediados del siglo XX y las experimentaciones materiales que definen la escena artística chubutense hoy. Se trata de un recorrido por cuatro salas que funcionan de manera independiente pero comparten la intención de capturar la identidad del territorio a través de distintos lenguajes plásticos.
La Sala 1 alberga los lienzos de Miguel Ángel Guereña, cuya obra ingresó recientemente al patrimonio de la ciudad mediante una "donación post mortem realizada por su familia". El artista, fallecido en 2015, dejó una huella profunda tras fundar en 1955 el Movimiento de Artes Plásticas Standard 55, un colectivo que buscaba la ruptura con los cánones de la época. Este antecedente marca el carácter de sus óleos, influenciados por sus viajes de estudio a través de Francia, Italia y México, donde tomó contacto directo con el muralismo.
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El resguardo de estas piezas otorga al museo una dimensión de permanencia que contrasta con las propuestas itinerantes de los otros espacios del edificio. Guereña volcó su formación en una producción pictórica de gran rigor técnico, integrando corrientes latinoamericanas y europeas en sus óleos sobre lienzo. Sus cuadros representan el punto de partida de una agenda de mayo que no se limita a la exhibición de novedades, sino que recupera trayectorias fundamentales para entender el desarrollo del arte en la zona.
La materia textil se impone en la segunda sala con la muestra titulada “Emisiones del adentro”, una propuesta de la artista Jhoanna Del Carmen Orellano. La autora inició su práctica autodidacta en 1968 y desarrolló un lenguaje propio que hoy combina el grabado, la cerámica y el arte impreso con procedimientos tradicionales. En esta ocasión, utiliza las texturas y los colores para dar forma a transformaciones interiores, logrando que el tejido funcione como una superficie donde se expanden emociones y tensiones personales.
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Patricia Schembari presenta en el tercer sector la exhibición “Que se haga el silencio”, un proyecto que llega a Trelew tras su paso por el Centro Cultural Provincial y la Casa del Chubut en Buenos Aires. La muestra se despliega mediante una combinación de fotografía, instalación y dibujo, eludiendo la restricción de un soporte único para su mensaje. Como diseñadora en Comunicación Visual, Schembari explora la imagen desde 1996, habiendo participado en diversos espacios de la Patagonia como el Museo MUMA de Puerto Madryn y el Museo Minnicelli de Río Gallegos.
La diversidad de soportes se completa con la visión de Nancy Micheltorena, quien ocupa la Sala 4 con la serie denominada “Identidad”. A través de óleos sobre tela, la artista nacida en Puerto Madryn sintetiza el paisaje local reduciéndolo a horizontes mínimos y cielos abiertos. Su búsqueda no pretende una réplica exacta de la naturaleza, sino una traducción emocional de los mares calmos y la geografía patagónica que conoce desde su infancia y que hoy transmite en su propio taller.
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Micheltorena aplica técnicas de acuarela y tintas en su práctica habitual, aunque en esta muestra prioriza la densidad del óleo para lograr una síntesis visual profunda. Su obra invita al espectador a un contacto directo con el silencio y la amplitud, elementos que dominan la composición de sus paisajes interiores. El conjunto de estas cuatro salas otorga al MMAV una dinámica de capas diversas, donde conviven la donación patrimonial histórica y las producciones vigentes de artistas con fuerte arraigo territorial.
El acceso a las exposiciones es totalmente libre y gratuito durante toda la semana, incluyendo los días de descanso y las jornadas no laborables. El público puede asistir de lunes a viernes en el horario de 8 a 20, mientras que los sábados, domingos y feriados el museo abre de 9 a 20. Esta amplitud horaria busca facilitar la llegada de estudiantes, visitantes y delegaciones que intentan evitar las limitaciones de la rutina administrativa y comercial diaria de la ciudad.
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La programación del museo permanecerá sin modificaciones hasta la finalización del mes en curso, estableciendo una oportunidad concreta para tomar contacto con estas obras en su conjunto. Mayo funciona como el límite operativo para una agenda que intenta integrar la memoria institucional con las nuevas voces del arte local y regional. La visita por las salas permite entender cómo las donaciones de familias locales alimentan el acervo público mientras se abren puertas a la experimentación contemporánea en un mismo edificio.
















